REGIMIENTO DE COVADONGA – INFANTERÍA LIGERAwww.arhca.es

“El Primero de Asturias”

(1808-1811)

 

ORÍGENES Y ORGANIZACIÓN

 

            El Regimiento de Infantería Ligera de Covadonga, que ha tenido la honra de ser reconocido como “primer cuerpo del ejército asturiano”, fue creado por la Junta Suprema de Asturias en la ciudad de Oviedo el 21 de junio de 1808 con el nombre de Regimiento de Covadonga, bajo el pie de un único batallón de a 10 compañías y una fuerza teórica de 1.000 hombres. Fue su primer coronel D. Pedro Celestino Méndez de Vigo, capitán del Regimiento Provincial de Oviedo.

 

            Para la formación del regimiento se dispuso de una parte de la agrupación de 1.500 voluntarios que constituían el cuerpo expedicionario denominado “1ª División de Voluntarios de Asturias” que, con fecha 25 de mayo de 1808 y al mando del coronel D. Pedro Celestino Méndez de Vigo, la Junta Suprema de Asturias decide enviar a León con el objeto de incitar a la población del viejo reino a sublevase contra el poder intruso.  

 

            Esta masa informe de paisanos, sin uniforme, distribuida en tres batallones de 500 cada uno, fue organizada en León de la mejor manera posible. Una vez arreglada la fuerza anterior bajo el pie de un sólo batallón de a siete compañías, emprende la marcha para Valladolid y el resto de la fuerza que constituía el tercer batallón, que más tarde serviría de base para la formación del Regimiento de Cangas de Tineo, queda de guarnición en León. La organización de esta fuerza, según la distribución efectuada por el propio coronel Méndez de Vigo, fue la siguiente:

 

CÍAS.

CAPITANES

TENIENTES

  D. Fernando González Laguna

  D. Froilián Méndez de Vigo

  D. Juan Argüelles Meres

  D. José Ramón Rodríguez

  D. Santiago Méndez de Vigo

  D. Nicolás García Argüelles y Oviedo

  D. Bernardo Valdés Hevia

  D. Felipe Velasco

  D. Juan García del Busto

  D. José Acevedo

  D. Esteban González

  D. Antonio de Vega y Quirós

  D. José Alvarez Faes

  D. Gaspar Delgado

 

            Para la sargentía mayor del batallón, fue designado D. Felipe Villamil, teniente del Regimiento Provincial de Oviedo y como ayudante mayor al subteniente D. Santos San Miguel.  

 

            Pocos días más tarde, el 21 de junio, la fuerza anterior recibe la orgánica como regimiento, cuya corporación por decisión de la Junta de Asturias, “en recuerdo de la gloriosa restauración de la Monarquía”, toma el nombre de “Covadonga”.       

 

            La orgánica del Regimiento de Covadonga, según dictamen presentado en la Junta Suprema de Asturias el 2 de junio para la formación de los 20 regimientos, estaba inspirada en el antiguo esquema organizativo del Regimiento Provincial de Oviedo. Por lo tanto, la orgánica del Regimiento de Covadonga, según este viejo modelo, teóricamente debería quedar establecida en:

 

B       A       T       A       L       L       Ó       N

P L A N A   M A Y O R

C O M P A Ñ Í A S

 

            - Coronel

            - Sargento Mayor

            - 2 Ayudantes

            -  Abanderado (no se contempla)

            - 1 Capellán

            - 1 Cirujano

            - 1 Tambor Mayor

            - 1 Maestro Armero

  

  10 compañías, de las cuales una era de 

  Granaderos. Cada Compañía consta de:

 

               -   1 Capitán

               -   1 Teniente

               -   1 Subteniente

               -   1 ó 2 sargentos 1ºs.

               -   2 sargentos 2ºs.

               -   4 cabos 1ºs.

               -   4 cabos 2ºs.

               - 50 soldados (aprox.)  

 

            Nombres o denominaciones que ha ostentado desde su creación.

 

-          1808. Regimiento de Infantería de Covadonga.

-          1808. Voluntarios de Asturias. Regimiento de Covadonga (Inf.ª  Ligera).

-          1809. Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga.

 

             

VICISITUDES, CAMPAÑAS Y ACCIONES DE GUERRA

 

1808

 

         El 28 de mayo de 1808, como consecuencia del acuerdo adoptado por la Junta Suprema de Asturias el día 25 del mismo mes, la “1.ª División de Voluntarios de Asturias”, de cuya fuerza debería salir la masa que iba a formar el regimiento predestinado a ostentar el glorioso nombre de “Covadonga”, sale de Oviedo con dirección al antiguo reino astur-leonés, pernoctando el día 30 en la colegiata de Arbás. En esta división de voluntarios se agrupaba, asimismo, la partida de 315 hombres levantada en el concejo de Laviana a expensas a del capitán “por gracia”, D. Bernardo Valdés Hevia y Argüelles, cuya fuerza también se integra en el Regimiento de Covadonga. 

 

            A las cinco de la tarde del 1.º de junio la fuerza anterior entra en León, en cuya ciudad se acantona.    

 

            Según acuerdo logrado con la nueva Junta de León, se dispone que el capitán de la 2.ª compañía de aquella fuerza de voluntarios, D. Froilán Méndez Vigo, salga en posta para Valladolid con el objeto de ofrecer los auxilios de las fuerzas asturianas al capitán general de Castilla la Vieja, D. Gregorio García de la Cuesta. El capitán general acepta el ofrecimiento y ordena que las fuerzas mencionadas queden incorporadas al Ejército de Castilla.        

 

            En cumplimiento de la aceptación anterior, se da orden para que el coronel D. Pedro Celestino Méndez Vigo, con todas las fuerzas a su mando, parta hacia Valladolid para ponerse a las inmediatas órdenes del general Cuesta. El coronel Méndez Vigo, de los tres batallones de que constaba su agrupación de voluntarios, sólo sacará de León un batallón de a siete compañías.  

 

            Puestos en marcha hacía su nuevo destino, las fuerzas asturianas se presentan ante el general Cuesta en Mayorga de Campos el 13 de junio, en cuyo punto la división de voluntarios queda incorporada al Ejército de Castilla la Vieja. A Mayorga llegan sólo 750 efectivos de los 1.000 que habían salido de León. La consecuencia de esta importante reducción se debe al reemplazo de 200 hombres casados exonerados del servicio por decisión de la Junta de Asturias posterior a su marcha, así como a las primeras deserciones habidas durante el trayecto.

 

            El 15 de junio la fuerza anterior seguía acantonada en Mayorga de Campos y el 17 del mismo mes, puesta en camino para Benavente, llega a Valderas, en donde queda establecido el cuartel general.   

 

            Según parte rendido por el coronel Méndez Vigo al general en jefe de Asturias, fechado en Mayorga de Campos el 15 de junio de 1808, expresa que la 1.ª división de su cargo ha sido nombrada primer cuerpo del Ejército de Castilla, y haber sido aumentada con una nueva compañía de tiradores, cuyo mando recae en D. Evaristo San Miguel, oficial del Regimiento de Infantería Voluntarios de Estado, incorporado en aquel momento a la expresada división con alguna tropa que este oficial traía del campamento de Cabezón.   

 

            El 21 de junio de 1808 la Junta de Asturias aprueba la creación de un regimiento con el nombre de “Covadonga”, al que servirán de base para su formación los efectivos que constituían las siete compañías de la “1.ª División de Voluntarios de Asturias” destinadas al ejército de Castilla. El nuevo Regimiento de Covadonga –que en realidad se trataba de un batallón de infantería ligera– necesariamente recibirá una nueva orgánica para adaptarla a los efectivos con que contaba en esos momentos.

 

            Entre el 25 de junio y 4 de julio de 1808 la fuerza destinada a integrar el recién creado Regimiento de Covadonga se encontraba en Benavente formando la vanguardia del Ejército de Castilla ya que, entre todos los cuerpos bisoños que el general Cuesta tenía disponibles en esos momentos, los asturianos eran los más experimentados debido al tiempo que llevan sobre las armas. Durante el tiempo que la unidad permaneció en  Benavente fue dedicado, precisamente, a reorganizar el nuevo cuerpo.

      

            Una vez formadas y completadas las respectivas compañías, el Regimiento de Covadonga se organiza y constituye como cuerpo de Infantería Ligera, con el nombre “Voluntarios de Asturias. Regimiento de Covadonga”, bajo el pie de un único batallón, de a 9 compañías, una de granaderos, otra de cazadores y las siete restantes de fusileros, al tiempo que se pone especial interés en el adiestramiento de la compañía de cazadores o tiradores con el objeto de que en la batalla pueda enfrentarse con cierto éxito a los aguerridos y expertos tiradores del enemigo, para cuyo cometido la expresada compañía es reforzada con varios soldados del Regimiento de Guardias Españolas y del Regimiento de Infantería de Línea Voluntarios de Estado[1] fugados de sus respectivas unidades.    

         Según el estado de fuerza firmado por el coronel Méndez Vigo en Mayorga de Campos el 11 de julio de 1808, el Regimiento de Covadonga presenta la orgánica siguiente:

 

 VOLUNTARIOS DE ASTURIAS. REGIMIENTO DE COVADONGA

 

P L A N A    M A Y O R

              Coronel ………………………………. D. Pedro Celestino Méndez de Vigo

              Sargento Mayor ……………………… D. Felipe María Villamil

              Ayudante Mayor …… ……………….  D. Santos San Miguel

              Ayudante interino…………………….  D. Antonio Seoane

              Abanderado interino …………………  D. Juan Argumosa

              Capellán ……………………………..   D. José Suárez Delgado

              Tambor Mayor ………………………   Vacante

              Maestro Armero …………………….    Idem.

 

 

Compañías

Cap.s

Ttes.

Subttes

Sargt.ºs

Tamb.s

Cabos

Soldados

Total

Tiradores

1

1

-

  3

1

  4

 47

  55

 

Granaderos 1ª

1

1

1

  4

1

14

 59

  78

 

1

1

1

  4

-

11

       77

  92

 

1

-

2

  4

1

14

 66

  85

 

1

1

1

  4

-

13

 69

  86

 

1

1

1

  4

-

  8

 72

  84

 

1

1

-

  3

-

  5

 58

  66

 

1

1

-

  3

-

  2

 88

  71

 

-

-

-

  -

-

  -

 -

 -

 

-

-

-

  -

-

  -

 -

 -

 

Total

8

7

6

29

3

71

514

617

 

 

Nota.   Aunque el estado de fuerza manifiesta tener seiscientas diez y siete plazas, se incluyeron las q.e se hallan en el hospital, y partidas, como también la de los Capitanes, D.n Fern.dº Laguna y D.n Bern.dº Vald.s Hebia, y la del The.te D.n Felipe Belasco q.e pasaron a esa Capital a ásunptos del R.l servicio.

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            El 14 de julio de 1808 el Regimiento de Covadonga, que constituía la vanguardia del Ejército de Castilla, interviene en la batalla de Medina de Rioseco (Valladolid). A las 9 de la mañana se rompe el fuego y tras siete horas de duro y sangriento combate, los hombres del Covadonga rechazan varias cargas de la caballería enemiga, pero la compañía de tiradores, formada por 55 efectivos, resulta completamente batida y destruida. El total de bajas sufridas por el Regimiento de Covadonga fue de 90 hombres. En el orden de batalla, el Batallón de Covadonga, junto con otro batallón del Regimiento de León, desplegaba en la primera línea de la 1.ª división de Castilla, situada a la izquierda del camino real.    

            Tras perder la batalla, el Ejército de Castilla se dispersa y el Regimiento de Covadonga, con los efectivos que contaba en aquellos momentos, se retira a Benavente, en cuyo punto desertan varios soldados inducidos por el sargento Andrés de la Puente y el cabo Bernardo Villanueva.

 

         El denuedo y la bizarría con que se batió el Regimiento de Covadonga durante la batalla de Medina de Rioseco, dirigido por su intrépido coronel, mereció encendidos elogios del mando por el brillo con que sostuvo el honor de las armas y la causa del Rey, por lo que meses más tarde, la Junta Suprema de Asturias, según acuerdo adoptado en sesión del 21 de octubre de 1808, decide premiar a todos los soldados del Regimiento de Covadonga que resultaron heridos en la batalla. En particular, se distinguió a los cuatro únicos supervivientes de la compañía de tiradores del regimiento con 320 reales, repartidos en proporción a sus empleos.  

 

         El 14 de agosto de 1808 el regimiento de Covadonga, que se encontraba en Villanueva, emprende la marcha para las montañas de Santander.

 

            El 22 de agosto de 1808 el Regimiento de Covadonga es destinado a constituir la guarnición de la plaza de Oviedo.

 

            Ante el riesgo de una inminente invasión del Principado de Asturias, la Junta Suprema ordena al Regimiento de Covadonga marchar sobre Pajares. El 22 de septiembre de 1808 el regimiento se encuentra en Pajares, en donde permanece acantonado hasta finales del mes de octubre.

 

            El 12 de octubre de 1808 al Regimiento de Covadonga le es reconocida su antigüedad por la Junta de Asturias, clasificándole como el primero de los regimientos asturianos.

 

            En cumplimiento de orden emanada del capitán general del Principado, el 22 de octubre de 1808 el Regimiento de Covadonga es destinado al puerto de la villa de Gijón con el objeto de reorganizarse. Debido a la insuficiencia de efectivos que presenta, se le agrega la tropa del Provincial de Oviedo que se hallaba de guarnición en aquella plaza. Este mismo día, se pone de manifiesto el estado de desnudez en que se encuentra el regimiento, teniendo presente su antigüedad y servicio en la batalla de Medina de Rioseco, la Junta Suprema de Asturias acuerda se le provea con el vestuario que actualmente existe en Oviedo y que en Gijón se le entregarán las cananas, cinturones y mochilas que precise para su completo.    

 

            El 1º de noviembre de 1808 el Regimiento de Covadonga continuaba en Gijón reorganizándose de las pérdidas sufridas. El día 8 de este mismo mes el coronel Méndez de Vigo, estando próximo a salir de Gijón el cuerpo de su mando, y al encontrarse éste desde su constitución sin bandera, solicita al capitán general de Asturias la enseña sobrante del Regimiento Provincial que se halla depositada en el cuerpo de guardia de este Principal.

 

            En este tiempo el Regimiento de Covadonga, que continuaba organizado como batallón de Infantería Ligera, es decir, arreglado bajo el pie de un único batallón, junto con los batallones de  Pravia y Siero, también de Infantería Ligera, estaba destinado a formar el cuerpo de reserva que, al mando del mayor general D. Nicolás de Llano Ponte, debería prestar apoyo a la división expedicionaria asturiana que, al mando del capitán general D. Vicente María Acevedo, iba a reunirse al Ejército de Galicia de operaciones en Vizcaya.

 

            El Regimiento de Covadonga, que formaba parte de la fuerza de reserva, no llegó a intervenir ni a entrar directamente en los combates librados en Espinosa de los Monteros durante los días 10 y 11 de noviembre por encontrarse en marcha, ya que en la mañana del día 9 de este mismo mes había partido de Gijón para unirse a los demás cuerpos de su división, lo que no pudo verificar por el revés infligido a las tropas asturianas que intervinieron en aquella batalla, por lo que, siguiendo el movimiento general provocado por el derrumbe de éstas, emprende la marcha con dirección a Reinosa, en cuyo punto se van reuniendo e integrando a sus banderas las dispersas fuerzas.

 

            El 15 de noviembre de 1808 el Regimiento de Covadonga entra en la villa de Comillas, en donde recibe orden del marqués de la Romana de retirarse a San Vicente de la Barquera, permaneciendo en este destino parte de la fuerza haciendo el servicio de guardias, mientras que el resto se destina a recibir y poner en buen orden a los muchos dispersos que van llegando del Ejército de la Izquierda.       

 

            Puestos en retirada con dirección al Principado de Asturias, siempre perseguidos por fuerzas enemigas superiores, los maltrechos regimientos asturianos son interceptados por las avanzadas enemigas cerca de la villa de Comillas, cuya vanguardia traba combate con el valeroso Regimiento de Cangas de Tineo, encargado de proteger la retirada. 

 

            El 18 de noviembre de 1808 se ordena que el Regimiento de Covadonga, desde el punto en que éste se halle, se ponga en marcha para incorporarse al cuartel general. 

 

            Reforzado el enemigo con tropas de infantería, caballería y artillería, el General Soult determina atacar Comillas con el objeto de aniquilar definitivamente las escasas tropas asturianas que aún quedaban por la zona, por lo que el 19 de noviembre de 1808, ante la superioridad numérica del enemigo, el general Llano Ponte decide replegarse sobre San Vicente de la Barquera por ofrecer esta plaza una privilegiada situación estratégica para establecer allí la defensa y poder contener al enemigo mientras se esperaran los refuerzos que pudieran llegar desde Asturias. Desgraciadamente, el plan concertado no resultó, ya que se cometió el inmenso error táctico de sostener el puente de San Vicente, situado a espaldas de las tropas propias, que dejó a éstas en una situación muy comprometida, lo que provocó que el Regimiento de Covadonga, que llegaba de refresco, fuese acometido impetuosamente por la artillería y caballería enemiga, causando el pánico y la dispersión entre las fuerzas que lo componían, contagio que propagó a los demás cuerpos que ocupaban la plaza, quedando de esta forma expedito el paso del puente para la progresión de las tropas francesas. En ese momento comenzaba la bajamar, lo que permitió a la infantería y caballería enemiga arrojarse a la ría y flanquear la derecha de las tropas españolas. La acción duró una hora, al término de la cual los cuerpos asturianos deciden replegarse sobre Colombres.

            Tras el fracaso de la jornada anterior, en la mañana del día 21 de noviembre de 1808 el Regimiento de Covadonga se pone en marcha para Colombres con el objeto de restablecer en este punto el dispositivo defensivo, abandonado por las propias tropas de Llano Ponte tras los impetuosos ataques contra San Vicente de la Barquera (Santander) del día 19. Ante esta situación, la Junta Suprema de Asturias se ve en la precisión de remover del mando a Llano Ponte y designar como nuevo jefe del dispositivo al mariscal de campo D. Francisco Ballesteros[2].

            El 30 de noviembre de 1808, según el estado de fuerza, fechado en el cuartel general de Sebreño (casa de los Blancos, Ribadesella), el Regimiento de Covadonga presenta una fuerza disponible formada por 2 jefes, 10 capitanes, 15 subtenientes, 34 sargentos, 6 tambores, 62 cabos y 307 soldados. Total 409 plazas de fusil y 25 cuadros.

            El 2 de diciembre de 1808 una partida de tiradores del Regimiento de Covadonga que se hallaba situada a corta distancia de Colombres, auxiliados por algunos paisanos que se le agregaron, sale en persecución del enemigo que había capturado cerca de la venta de Santiuste un carro de provisiones con destino a la avanzada acantonada en Colombres. Alcanzado el enemigo, resultaron muertos en la acción un tambor y un soldado, haciendo prisioneros a un cabo de escuadra y un  soldado.             

            El 4 de diciembre de 1808 el general Ballesteros, al frente de 400 efectivos de los regimientos de Covadonga y Fernando VII, entra en la tarde de este día en la villa de Colombres, desde donde pasa a Llanes para restablecer en este punto el cuartel general divisionario.

 

            En la tarde del 8 de diciembre el coronel del Regimiento de Covadonga resuelve apoderarse de las cuatro barcas que el enemigo tenía en la orilla opuesta del río, con el fin de quitarle este arbitrio de sorprender y robar por aquellos lugares. Con este objeto coloca dos piezas de artillería, una de a 12 cargada de metralla y otra de a 4 con bala, para proteger con sus fuegos a las tropas encomendadas para llevar a cabo la misión. El sargento mayor del Regimiento de Covadonga, D. Felipe Villamil, y 15 hombres del mismo cuerpo, es el encargado de salir a ejecutar la operación. En ese preciso momento el enemigo, en número de 50 hombres, se aproxima hacia la avanzada que mantienen en la falda de una altura próxima, pero el fuego de la artillería los dispersa y ahuyenta del lugar, circunstancia ésta que es aprovechada por el citado sargento mayor y la tropa que él comanda para alcanzar la orilla del río, que es vadeado por dos soldados que recuperan una de las cuatro barcas, en la cual el bizarro sargento mayor del Covadonga con el resto de los soldados, a pesar del vivo fuego que le hacían algunos enemigos que habían conseguido reagruparse, cruza con la mayor intrepidez a la otra margen del río, dispersa al enemigo y logra apoderarse de las tres barcas restantes.  

 

            En el estado general de todos los cuerpos asturianos, remitido a la Inspección del Ejército por el capitán general de la provincia, datado en Oviedo el 14 de diciembre de 1808, el Regimiento de Covadonga presenta una plantilla regimental formada por 2 jefes, 24 oficiales y 360 efectivos. El armamento y vestuario se hallaba al completo y su estado de instrucción se consideraba mediano. 

            El 20 de diciembre de 1808 se ordena que el Regimiento de Covadonga se ponga en marcha para Pola de Lena con el objeto de dar guarnición a dicha plaza, entrando en dicha villa al día siguiente. Durante la estancia en la capital del concejo de Lena, los componentes del Regimiento de Covadonga dieron las mayores pruebas del mejor orden y disciplina.

            El 23 de diciembre de 1808 se espera la llegada a Oviedo del Regimiento de Covadonga.

            Por decisión de la Junta Suprema, el 28 de diciembre de 1808 D. Ramón de la Buelga Argüelles, capitán del Regimiento Provincial de Oviedo, asume el mando del cuerpo.

 

            En este tiempo, el capitán del Regimiento de Covadonga, D. Bernardo Valdés Hevia, es comisionado por el teniente general D. José María Cienfuegos, a la sazón comandante general del Principado, para la difícil e importante misión de reunir a las tropas que habían quedado dispersas tras los descalabros de Valmaseda, Espinosa de los Monteros y San Vicente de la Barquera.

1809

            A principios de enero la Junta Suprema de Asturias dispone establecer en Pajares, bajo el mando del brigadier D. Francisco Manglano, una nueva línea defensiva y decide destinar al dispositivo al Regimiento de Covadonga y a los Provinciales de Oviedo y Laredo, cuyos cuerpos deberían operar en partidas sueltas, tipo compañía. A tal fin, se da la orden pertinente para que los regimientos antes citados, regularmente vestidos y equipados, se pongan en marcha hacía Pajares. El Regimiento de Covadonga, junto con los otros dos cuerpos, queda acantonado entre Campomanes y Pola de Gordón. En este tiempo permanece ocupado en continuos ejercicios de instrucción y en observación de los movimientos del enemigo, enviando avanzadas que, frecuentemente, intercambian fuegos con los destacamentos franceses.

            Según el estado general de la fuerza de la 3.ª división (brigadier Manglano), fechado en Campomanes el 14 de enero de 1809, el Regimiento de Covadonga presenta una fuerza disponible para tomar las armas compuesta por 7 capitanes, 15 subtenientes y 440 efectivos (38 sargentos, 1 tambores y 401 cabos y soldados).  

            El capitán D. Bernardo Valdés Hevia, después de cumplir a plena satisfacción del mando la comisión para la que fue designado, regresa al puerto de Pajares, en cuyo punto ya se encontraba acantonado el Regimiento de Covadonga.

            El 22 de febrero de 1809 continúa encuadrado en la 3.ª división, ahora mandada por el brigadier Quijano, situada en la línea de Pajares.

 

            El 2 de marzo de 1809 el Regimiento de Covadonga recibe en Puente de los Fierros 700 fusiles con sus bayonetas y vainas correspondientes para sustituir a los que tenía inútiles.

 

            El 25 de marzo de 1809 la compañía de cazadores del Regimiento de Covadonga, al mando del capitán D. Evaristo San Miguel, acude a la Robla para apoyar a la compañía de granaderos del Provincial Oviedo que estaba siendo atacada por fuerzas enemigas superiores. La compañía entra en la acción, con lo que se logra poner en franca retirada al enemigo.

            El 11 de mayo de 1809 fuerzas del Regimiento de Covadonga, junto con otras tropas de los Provinciales de Oviedo y Laredo, en previsión de que el enemigo pueda efectuar movimiento alguno de aproximación sobre Pajares, fijan su posición en La Peña y Encinar de Huergas con el objeto de cortar cualquier intento de infiltración que pudiera producirse por este punto. El día 15 las fuerzas anteriores abandonan sus posiciones para dirigirse a La Robla, en donde ya se situaban las avanzadas enemigas. En este punto se entabla un intenso tiroteo, que obliga al enemigo a replegarse sobre El Rabizo. En la refriega resultan heridos por parte española, un oficial y dos soldados y contuso un cabo.

            El general Kellerman, empeñado en mover sus fuerzas sobre Asturias, en la tarde del día 18 de mayo se presenta en las inmediaciones de Buiza. A pesar de haber sido demolido el puente de Tuero por fuerzas del Provincial de Oviedo, el enemigo logra restablecer el paso, dejando expedito el camino hasta Rodiezmo y Poladura de la Tercia, por lo que las tropas españolas, no pudiendo sostener los puntos que antes ocupaban, se repliegan sobre Arbás del Puerto con el objeto de tomar posiciones en los puntos fortificados previamente allí establecidos. Tras breve escaramuza, el enemigo continúa su progresión hacia el interior de Asturias.

 

            Mientras que tres compañías del Regimiento Provincial de Oviedo permanecen situadas a la derecha del puente de Busdongo y altura dominante sobre Vegalamosa, y las restantes compañías del expresado Cuerpo, junto con otras del de Laredo, se atrincheran en el llano del Puerto de Pajares; el Regimiento de Covadonga ocupa la altura inmediata a espaldas de la colegiata de Arbás. A las cinco de la tarde el enemigo hace acto de presencia en el llano de Pajares y ataca vigorosamente a las fuerzas del Provincial de Oviedo allí establecidas, que se ven obligadas a replegarse detrás de las fuerzas que sostenían las defensas.     

           

            En la mañana del día 19, las fuerzas de Kellerman se disponen a espaldas del puente llamado Reguero del Argayo con el objeto de sorprender al Regimiento de Covadonga, pero gracias a un acertado movimiento táctico, consigue salvarse de la sorpresa. En la acción resulta gravemente herido D. José Alvarez Faes, capitán de la 4.ª compañía del Regimiento de Covadonga, falleciendo días después. El 23 de mayo de 1809 el capitán Faes recibe cristiana sepultura en Pajares.

 

            Una columna enemiga que, desde Poladura, progresaba por la collada de Cuito Negro se presenta en el teatro de operaciones y, en un rápido avance de las fuerzas del centro de la columna, logra desalojar de sus posiciones a las fuerzas españolas. En la montaña de Pajares, en donde también se habían construido posiciones fortificadas, el Regimiento de Covadonga, junto con los provinciales de Oviedo y Laredo, hace frente al enemigo durante algún tiempo pero, tomadas éstas por las fuerzas wesfalianas de la división de Kellerman, sus defensores se ven obligados a abandonarlas y replegarse sobre el puente de Santullano, punto designado por el brigadier D. Francisco Manglano[3] para verificar la reunión de las tropas.

 

            El mismo 19 de mayo el mariscal Ney, procedente de Galicia, después de desbaratar la inconsistente defensa establecida en el puente de Peñaflor el día anterior, ya había ocupado la capital del Principado, por lo que la situación de las tropas del brigadier Manglano se veía seriamente comprometida. Ello, necesariamente, exigía la fraccionamiento de fuerzas y destinar al Regimiento de Covadonga a la división de Ballesteros que operaba en el sector oriental, mientras que el resto, una compañía del Provincial de Oviedo, las banderas y la caja del expresado cuerpo, que bajaba de observación en el puerto de La Cubilla, se dirigen a Occidente para incorporarse a las fuerzas del general Vorster que operaba en aquel sector. El resultado no pudo ser más desastroso: Kellerman flanqueó la línea de Pajares y, por lo tanto, se dejó al enemigo expedito el camino de Castilla.

 

            El mismo día 19 de mayo, informado el general Ballesteros de la incursión de Kellerman a través de Pajares y que Oviedo se hallaba en peligro inminente de ser ocupada por fuerzas del mariscal Ney, recibe el encargo del marqués de la Romana para que abandone la línea de Colombres y “reúna cuantas fuerzas pueda, y que obre según le parezca” para que, a marchas forzadas, de dirija a Oviedo. A tal efecto, el día 21 de mayo el general Ballesteros dispone que el Regimiento de Covadonga, junto con los demás cuerpos de su mando, se reagrupe en la capital del concejo de Piloña. Este mismo día Ballesteros se presenta en Infiesto con el objeto de reorganizar sus fuerzas y, en virtud de la orden anterior, acudir presto a la defensa de la capital del Principado.

 

            Una vez concentradas las fuerzas en Infiesto, el General Ballesteros intenta organizar lo mejor posible los cuerpos que deberán operar bajo su mando, entre los que, naturalmente, se encuentra el Regimiento de Covadonga, evacuado de Pajares el mes anterior.

 

            Enterado el enemigo de los planes del general Ballesteros, fuerzas combinadas de los generales Kellerman y Bonet, en su empeño de asestar un golpe resolutivo a los cuerpos asturianos e impedir su reagrupamiento, se ponen en movimiento para caer sobre Infiesto, pero advertido Ballesteros que el mariscal Ney ya había entrado en Oviedo y que fuerzas enemigas importantes se le echaban encima, decide mover sus unidades y en una resuelta maniobra de distracción se repliega sobre Cangas de Onís y las sitúa justo en la retaguardia enemiga.

                                           

            El 24 de mayo se combate sobre los Escobios de Margolles, en las inmediaciones del pueblo de Llueves. Ballesteros despliega allí cuatro batallones y otro de reserva en San Juan de Parres, de los cuales entran en acción los regimientos de Ribadesella y Villaviciosa, cuyos cuerpos se baten con valor, produciendo al enemigo considerables bajas. Tanto por el desarrollo favorable de la acción táctica como por la retirada sostenida por el intrépido Regimiento de Cangas de Onís, facilita la salida del  completo de la división de Ballesteros con dirección a Covadonga, y salva todas las tropas e impedimenta.

 

            El día 25 de mayo el Regimiento de Covadonga, junto con los demás cuerpos de la división, sale de Covadonga, en cuyo santuario se oculta la artillería y, a través del puerto de Ventaniella, emprende una arriesgada y agotadora marcha hacia Valdeburón (León) y de aquí, siguiendo el movimiento general, se retira a la villa de Potes con el objeto de descansar y reponerse de las innumerables fatigas padecidas por tan larga travesía. Tras aprovisionarse de algunas municiones de boca y guerra, sale de nuevo hacia Santander.

 

            El 26 de mayo de 1809 el general Ballesteros, con la incorporación de fuerzas importantes de caballería e infantería de Porlier, recupera la iniciativa ofensiva; ocupa Cartes y desaloja al enemigo de la importante plaza de Torrelavega, en cuya villa fija el cuartel general divisionario y permanece a la expectativa de los movimientos que pueda efectuar el enemigo, dueño ya de la ciudad de Santander.

 

            Planeada la reconquista de Santander, Ballesteros divide a la división en tres columnas de ataque, una de cuyas columnas, en la noche del día 9 de junio, se pone en movimiento para desalojar el reducto enemigo de Peñacastillo, que se mantiene bien fortificado y artillado. El ataque a la posición se verifica el día 10, pero es rechazado por la tenaz resistencia que ofrecen sus defensores.

 

            A las tres de la tarde del mismo día 10 será el propio general Ballesteros quien, al frente de sus hombres, tome la posición fortificada de Peñacastillo y desaloje al enemigo de sus reductos, obligándole a replegarse sobre Santander. Tras dejar una pequeña guarnición en la posición reconquistada, Ballesteros se presenta ante las mismas puertas de Santander y por medio de un audaz golpe de mano los cuerpos de la división recuperan la plaza y toman a la bayoneta las baterías que la defienden.

 

            Rehecho el enemigo de la derrota anterior, regresa con renovado ímpetu; el día 11 recupera la posición de Peñacastillo y hace prisionera a toda la guarnición y, en la noche de este mismo y madrugada del siguiente, el general Bonet decide atacar Santander, cuyo ataque por sorpresa provoca la confusión entre las tropas asturianas que ocupaban la plaza, que ceden ante la fuerte presión del enemigo y precipita la desbandada general de todos los cuerpos. Una parte importante del Regimiento de Covadonga al mando de D. Ramón de la Buelga Argüelles, comandante en funciones del batallón, con el capitán D. Bernardo Valdés Hevia y otros oficiales del expresado cuerpo, se bate valerosamente en el claustro del convento de San Francisco contra fuerzas enemigas que le superan  en número. En los referidos ataques el Regimiento de Covadonga, al igual que los restantes cuerpos de la división, experimentó varias bajas, entre muertos y heridos, entre los que se encontraba D. Ramón de la Buelga, quien resultó lesionado de gravedad.  

 

            Tras la sorprendente derrota y posterior dispersión de los cuerpos asturianos que intervinieron en la campaña de Santander, que oscureció la heroica marcha de 19 días, el general Ballesteros embarca en un buque británico rumbo a Gijón, en cuya villa, por orden expresa del marqués de la Romana, ahora nuevo general en jefe del Ejército de la Izquierda, recibe el encargo de reorganizar sus maltrechas fuerzas con el objeto de reincorporarlas al citado ejército. En cumplimiento de esta orden, Ballesteros decide establecer el cuartel general en la villa de Gijón.

 

            Para cumplir con lo ordenado por el marqués de la Romana, el 23 de junio de 1809 el general Ballesteros, con el objeto de reagrupar a los dispersos cuerpos de la división, cursa orden circular a la Justicia, haciendo responsables a los jueces del más exacto cumplimiento de la misma, para que disponga inmediatamente que todas las tropas que se encuentren en la jurisdicción respectiva se presenten en los puestos asignados al efecto. El destino del Regimiento de Covadonga, según la orden anterior, se había fijado en Pravia y Muros (actual Muros del Nalón).

 

            El 1.º de julio, una vez verificada la reunión de todas las unidades en el campamento de Contrueces, en Gijón, al tiempo que se acomete una profunda reorganización de los cuerpos, se somete a los mismos a una intensa instrucción militar. El Regimiento de Infantería Ligera de Covadonga, al igual que los demás cuerpos de su división, conforme con Reglamento de la Infantería de 23 de enero de 1809[4], se constituye en Regimiento de Infantería de Línea, quedando arreglado a partir de ahora bajo el pie de dos batallones de a 8 compañías.

 

            Una vez concluida la reorganización de la división, el Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga debidamente pertrechado y uniformado, abandona el 29 de julio el campamento de Gijón y parte hacia Oviedo. El 1.º de agosto sale de Oviedo con el total de la división con dirección al Reino de León con el objeto de reunirse, tal como estaba previsto, al Ejército de la Izquierda que manda el marqués de la Romana.

 

            El Regimiento de Covadonga, al igual que los demás cuerpos de la división, permanece acantonado en Otero de las Dueñas (León), ocupándose en continuos ejercicios de instrucción y desde aquí, a través de Santiago de las Villas, llega hasta Astorga y, desde aquí, siguiendo el movimiento general emprende la marcha para Santander a través de la provincia de Palencia.

 

            El 24 de agosto de 1809 el marqués de la Romana dispone la organización definitiva del Ejército de la Izquierda, cuya 3.ª División deberá quedar constituida, precisamente, por los regimientos asturianos bajo el mando del mariscal de campo D. Francisco Ballesteros.   

 

            El 26 de agosto, junto con los demás cuerpos de la división, cae sobre Cabezón de la Sal y ataca impetuosamente a un batallón del regimiento 119 francés en la altura del Monte Cildá, al que hace varios prisioneros y obliga a retirarse en franca derrota. Tras la acción la división se retira al Valle de Cabuérniga.

 

            El marqués de la Romana cursa orden a Ballesteros para que, con su división, se concentre en Astorga. En cumplimiento de lo anterior, encontrándose en Torrelavega, la división se pone de nuevo en movimiento con dirección a Astorga, en cuyo punto se forman dos columnas con las compañías de granaderos y cazadores de todos los regimientos que conforman la división, entre las que, naturalmente, se encuentran las respectivas compañías del Regimiento de Covadonga.

                    

            Sale de Astorga con dirección a la frontera de Portugal, y en un movimiento de flanco por su izquierda cae sobre Benavente. El 28 de septiembre las columnas de granaderos y cazadores de la división, al mando del Ccronel del Regimiento de Covadonga, D. Pedro Celestino Méndez de Vigo, reciben el encargo de atacar por sorpresa la guarnición enemiga que defiende la plaza de Benavente. La columna del coronel Méndez de Vigo es la encargada de escalar la muralla por la parte de occidental e introducirse en la villa, mientras que las restantes fuerzas deberían colocarse, una sobre la puerta de Castro Gonzalo y la otra subir por Las Tejeras con el objeto de desalojar al enemigo de esta importante plaza, pero el coronel Méndez de Vigo se retrasa en su marcha, no correspondiendo a la combinación del movimiento. No obstante lo anterior, las compañías de cazadores se baten con valor y logran poner fuera de combate algunos enemigos. Tras la malograda acción anterior, la división se retira a Alcañices en cuyo punto, por orden de la Romana, se dedica al acopio de paños y grano para las tropas.

 

            El 1.º de octubre de 1809 el Regimiento de Covadonga, con el total de la división, sale para Zamora. El día 2 se halla en el ataque a la ciudad de  Zamora, en donde las compañías de granaderos y cazadores acometen con denodado ímpetu a las fuerzas francesas que la defendían, pero al no poder tomar la plaza por haber redoblado el enemigo su defensa, se repliega de nuevo sobre Alcañices para, posteriormente, entrar en Portugal y salir de nuevo a España por el fuerte de la Concepción (Salamanca).

 

            El 19 de octubre de 1809, en cumplimiento de la orden del marqués de la Romana la división asturiana se incorpora en Tamames (Salamanca) al Ejército de la Izquierda, ahora puesto bajo el mando del duque del Parque[5].

 

            El 23 de noviembre combate en la acción que tuvo lugar en Carpio, cerca de Medina del Campo (Valladolid). El Regimiento de Covadonga, junto con los demás cuerpos de la división, despliega en el centro. El enemigo, ante el movimiento bien concertado de los españoles, que marchan con aplomo y precisión admirables, se repliega hasta cerca de Medina del Campo. Reforzado con caballería, el enemigo se lanza contra el ala derecha, dejando descubierto el flanco de la división asturiana, que se vio acometida por los jinetes franceses. El general Ballesteros hace desplegar entonces los últimos escalones que, con fuego a quemarropa, hace retroceder al enemigo. Durante el transcurso de la acción el Regimiento de Covadonga experimenta la baja de 14 hombres, de los cuales 6 resultan muertos, 3 heridos y 5 desaparecidos.

 

            El 28 de noviembre se retira a Alba de Tormes. En un barranco próximo a la entrada de Alba de Tormes el Ejército de la Izquierda, entre las 3 y las 4 de la tarde del día 29 sufre un furibundo ataque del enemigo. La división de Ballesteros, al igual que las demás del mismo ejército, experimenta una general dispersión y escasas bajas.

 

            El Regimiento de Covadonga, junto con los demás cuerpos dispersos, se reagrupa con su división en Ciudad Rodrigo. Una vez verificada la reunión de todos los regimientos, el día 30 de este mismo mes el general Ballesteros pone en emboscada entre Sanchón y Tamanes a la infantería de su división, entre cuyos efectivos se encontraba el Regimiento de Covadonga, logrando derrotar completamente a la caballería enemiga que les venía persiguiendo. El teniente coronel D. Gregorio Piquero Argüelles, del 2.º batallón del Regimiento de Castropol, consigue arrebatar las piezas de artillería que fueron tomadas en Alba de Tormes, presentándolas al general Ballesteros en las inmediaciones de Tenebrón el 1.º de diciembre. Con esta derrota Ballesteros consigue colocar la artillería en las alturas de Tamames, y con artillería volante y tropas de infantería de la división sale en persecución del enemigo, poniéndole en retirada para Alba de Tormes el 2 de diciembre.

            Después de la acción anterior la división de Ballesteros parte para los cantones de Sierra de Gata (Cáceres) y fija el cuartel general en San Martín de Trebejo.

           

            Aún sin concluir el año 1809, la división con la totalidad de los 10 regimientos que la componían, sale de nuevo para Portugal.

 

1810

 

            La división con la totalidad de los 10 regimientos que la componían, el día 14 de enero se pone en movimiento desde sus cantones de la Sierra de Gata con dirección a la plaza de Badajoz a través de las provincias portuguesas de Bara Alta y El Alentejo.

 

            Permanece en Portugal por espacio de dos meses, entrando el 7 de marzo de nuevo en España por Badajoz, en cuya plaza queda la división a la expectativa de recibir órdenes del mando. El 9 sale para Olivenza. 

 

            Después de algunas dificultades, el duque del Parque resigna el mando del Ejército de la Izquierda y nuevamente se nombra para el mismo al marqués de la Romana quien, una vez asumido el mando, acomete una profunda reorganización de los regimientos asturianos. Se somete a los cuerpos a una disciplina más rígida y se logra formar, en corto espacio de tiempo, unas unidades más compactas y aguerridas.

 

            El 20 de marzo sale de Nogales con dirección a Zafra (Badajoz) y el día 21 se halla en Monesterio. 

 

            El 24 de marzo de 1810, hallándose reunida la división de Ballesteros con la primera de Extremadura con la intención de atacar de forma combinada al enemigo en Santa Olalla, se forman varias columnas que deberían salir desde Cala en la noche de este mismo día, mientras que el resto lo verificaría en la madrugada del 25. Tan pronto como se disponían a salir las distintas columnas, tiene que suspenderse la marcha debido al fuerte temporal que se había desatado a las dos de la madrugada. A las ocho despeja algo el día y la columna pudo ponerse en movimiento con dirección a Santa Olalla, a cuyo punto llega la división a las dos y media, en donde es informado Ballesteros que los franceses se habían puesto en movimiento a las siete de la tarde con dirección al Ronquillo a las siete. Con el objeto de incomodar al enemigo, aquella misma noche se despachan guerrillas al Ronquillo, mientras que los demás cuerpos de la División se adelantan hasta dos leguas del citado pueblo. Las  tres guerrillas al mando del sargento mayor del Regimiento de Infantería de Covadonga, D. Felipe Villamil, unidas a las que manda el sargento mayor del Regimiento de Lena, D. Jaime Butler, que también se adelantó con su regimiento, rompen el fuego a las diez de la noche, el cual duró sin interrupción hasta la llegada del resto de la división, verificada a las seis de la mañana del día 26. A las 9, prosiguiendo el combate, se observó con claridad que el enemigo se ponía en franca retirada hasta repasado el río Huelva, en cuyo punto se hizo fuerte revolviéndose de nuevo contra la división, pero es contenido por el valeroso Regimiento de Cangas de Tineo, así como por otras partidas de diferentes cuerpos, entre ellos el de Covadonga que, dando muestras de gran valor, se batieron en línea por espacio de tres horas, en que es rechazado el enemigo. Tras la acción se dio a la tropa el merecido descanso.

 

            El 30 de marzo de 1810 el Regimiento de Covadonga se halla en la acción de Higuera del Rey.

 

            El 15 de abril el Regimiento de Covadonga, con el total de la división, interviene en la acción sobre el Río Tinto (Huelva) contra fuerzas del mariscal Mortier. Retirada a la Sierra de Aracena.

 

            El 26 de mayo asiste a la sorpresa y ataque a la guarnición enemiga de Aracena (Huelva).

 

            En los estados de fuerza de fecha 15 de junio de 1810 correspondientes al Ejército de la Izquierda de operaciones en Extremadura, el Regimiento de Covadonga sigue constituido como regimiento “de Línea”, es decir, bajo el pie de dos batallones de a 8 compañías, aunque no expresa la fuerza efectiva con que contaba en esos momentos. Continúa encuadrado orgánicamente en la 3.ª división que también sigue mandando el mariscal de campo D. Francisco Ballesteros. 

 

            En el mes de junio de 1810 la división vuelve a sufrir otra reorganización en Fregenal de la Sierra (Badajoz), quedando ahora compuesta por sólo cinco regimientos de los diez que, inicialmente, la conformaban.

 

            El 1º de julio de 1810, según el estado de fuerza disponible de la 3.ª división que se hallaba en Olivenza, el Regimiento de Covadonga ya no consta ni figura como cuerpo integrante de la citada división.

 

            Por aplicación del Reglamento del Consejo de Regencia de 1.º de julio de 1810, el Regimiento de Covadonga es declarado de “Línea”, bajo el pie de dos batallones, con proporción a los efectivos disponibles con los que contaba en esos momentos. Aunque, teóricamente, desde el 1.º de octubre de 1808 la orgánica del regimiento era de dos batallones, la reforma dispuesta por el Consejo de Regencia, empero, no pudo llevarse a efecto por falta de efectivos, ya que tras la profunda reorganización llevada a efecto en Fregenal de la Sierra, el Regimiento de Covadonga había quedado prácticamente reducido a cuadro, por lo que recibe orden del marqués de la Romana de  trasladarse a Galicia con el objeto de ser reemplazado. En efecto, por Orden del 25 al 26 del Ejército de la Izquierda, fechada en el cuartel general de Badajoz el 23 de julio de 1810, se da a conocer la nueva organización de las divisiones de él dependientes[6]. Como consecuencia de lo anterior, tal como estaba previsto, el cuadro del Regimiento de Covadonga regresa a Galicia.

 

            Tras la llegada a Galicia, el cuadro del Regimiento de Covadonga y los escasos efectivos que lo componían, queda acantonado en la antigua provincia de Mondoñedo a la expectativa de destino. En el estado de fuerza fechado en La Coruña el 22 de agosto de 1810, el Regimiento presenta el cuadro y efectivos que se expresa:

 

 

REGIMIENTO DE COVADONGA

Fuerza

Totales

Plana Mayor

  Coronel

  Teniente Coronel

  Sargento Mayor

  Ayudante

  Capellanes

  Cirujano

  Tambor Mayor

Oficiales

  Capitanes 1ºs.

  Capitanes 2ºs.

  Tenientes

  Subtenientes

Tropa

  Sargentos 1ºs.

  Sargentos 2ºs.

  Cabos y Tambores

  Soldados

 

      1

      1

      1

      2

      2

      -

      1

 

      2

      8

      7

      9

 

 

      6

     21

        102

   37

 

 

 

 

 

 

 

   8

 

 

 

 

 

 26

 

 

 

 

166

  T O T A L

200

 

            En este mismo mes de agosto de 1810, el cuadro del Regimiento de Covadonga al mando del sargento myor D. Felipe María Villamil aparece acantonado, sin signos de actividad alguna, en la plaza de Ribadeo, por aquel entonces perteneciente a la antigua provincia de Mondoñedo.

 

            También por esas mismas fechas, se dispuso de la práctica totalidad de la oficialidad que formaba el cuadro del Regimiento de Covadonga fuese distribuida entre aquellos cuerpos más necesitados de oficiales, entre ellos el cuerpo de infantería ligera denominado “Tiradores de Asturias” (con anterioridad llamado “Cuerpo Volante”), formado con las compañías de la especialidad de cazadores de los distintos regimientos que componían la División de Vanguardia (Brigadier Bárcena).

 

            Como consecuencia de la cesión o destino anterior, el 15 de agosto de 1810 el capitán del Regimiento de Covadonga D. Juan García del Busto, a las órdenes del teniente coronel del batallón  “Tiradores de Asturias”, D. Fernando Miranda, asiste a la acción que tuvo lugar cerca de Luaces y San Damías, cerca de Cornellana, obligando al enemigo a replegarse sobre las alturas de La Cabruña y Doriga.  

 

            17 de agosto de 1810 el capitán del Regimiento de Covadonga, D. Juan García del Busto, y el cadete del mismo cuerpo, D. Juan Rivera, contrajeron importante mérito durante el desarrollo de la memorable acción que tuvo como escenario el paso del puente de Cornellana. Este día las armas del Rey resplandecieron con el honor que siempre deben tener.

 

            Por aquel entonces, el coronel del Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga, D. Pedro Méndez de Vigo se hace cargo del mando de su antiguo cuerpo: el Regimiento Provincial de Oviedo y con él combate en las importantes acciones desarrolladas en el Coto de Cornellana y otros escenarios bélicos próximos.

            El 22 de agosto de 1810 se dispone que una partida de ocho hombres del Regimiento de Covadonga, al mando del sargento 2º D. Justo Rodriguez Villademora, que se halla sobre el concejo de Ibias, efectúe su incorporación a la división del brigadier Bárcena.

           

            Como consecuencia del deplorable estado que presentan los cuadros asturianos que se hallan en distintos cantones de Galicia, entre los que se encuentra el de Covadonga; el 12 de septiembre de 1810 la Junta de Asturias, con la aquiescencia del marqués de la Romana, acuerda señalar los puntos del Principado donde deberán concentrarse para proceder a su reorganización. Así, el 18 de este mismo mes la Junta dispone que los cinco cuadros (Covadonga, Candas y Luanco, Provincial de Oviedo, Villaviciosa y Grado) que llegaron de Extremadura se sitúen en las localidades de Castropol, Navia, Luarca, Pola de Allande y Pola de Somiedo. Se ignora cuál de los puntos anteriormente citados le fue el asignado al cuadro del Regimiento de Covadonga, aunque todo parece indicar que éste ha sido la villa de Castropol.

     

            Un mes más tarde, el 25 de octubre la Junta de Asturias pone de relieve los inconvenientes que puede causar en las actuales circunstancias el arreglo de los cuerpos contemplado en el Reglamento del 1.º de julio de 1810 (resultaba imposible la recluta de efectivos para completar las unidades), por lo que la situación de los “cuadros” continuó en la misma situación de inacción.   

 

            El ministro de la Guerra, por orden de 6 de diciembre de 1810, comunica a la Junta Superior de Gobierno, Observación, Armamento y Defensa del Principado que, en nombre de S. M.. el Consejo de Regencia “… quedó enterado de la llegada de los cinco regimientos en quadro [entre ellos el de Covadonga ] por disposición del marqués de la Romana”[7].

 

            Por R. O. de 16 de diciembre de 1810, el Consejo de Regencia resuelve que las tropas españolas se distribuyan en seis ejércitos, por lo que el Ejército de la Izquierda (antiguo de Galicia) pasa a denominarse 6ª Ejército, que comprende a Galicia, Asturias, León y la parte de Castilla a la derecha del Duero, con dos subinspecciones: una en Galicia y otra en Asturias. Con motivo de este arreglo, el cuadro del Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga queda adscrito a la Subinspección de Galicia.

 

         El brigadier D. Jaime Mª de Carvajal informa a la Junta de Asturias de su nombramiento como comandante general de Reserva y de hallarse al mando de los cuadros de los Regimientos de Covadonga, Candás y Luanco, Villaviciosa y Provincial de Oviedo, por lo que solicita su conformidad para proceder a la reorganización de los mencionados cuerpos. La Junta, después de agradecerle sus buenos deseos de contribuir a expulsar al enemigo del suelo patrio, acuerda solicitarle que incluya la comisión e instrucciones, acompañando, además, un estado de la fuerza disponible, ya que empeñada como está –se le dice– la provincia en una lucha continua con el enemigo, es del mayor interés organizar las fuerzas e imbuirlas de la verdadera disciplina y obediencia para que las acciones de guerra correspondan a la sagrada obligación en que se hallan constituidas.      

 

1811

 

            Después de varios meses de aplazamientos, no exentos de dificultad, por fin se decide acometer la tan ansiada reforma de los cuerpos asturianos, por lo que el general en jefe del 6.º Ejército, según orden reservada fechada en La Coruña el 27 de febrero de 1809, dispone que las tropas que se hallan en Asturias se replieguen a la orilla izquierda del Navia, con dos partidas fuertes y movibles sobre el Narcea, con el objeto de proceder a su arreglo y dotarlas de la disciplina necesaria. En cumplimiento de esta orden, el 28 de febrero el comandante general en 2.º jefe del Principado de Asturias, desde el cuartel general establecido en Villavaler, eleva a la Junta un oficio en el que expone la necesidad de que todas las tropas existentes en el Principado, con el deseo de darles la organización conveniente, se concentren entre los ríos Navia y Eo para verificar la reorganización. El 3 de marzo la Junta aprueba el acantonamiento de las tropas y, por lo tanto, la reorganización de los regimientos cuya reforma, no obstante, sigue tropezando con serios inconvenientes para su conclusión.

           

            Pasa el tiempo y no se hace nada, ya que desde que las tropas se acantonaron entre los ríos Eo y Navia para llevar a efecto el arreglo, la tan anunciada reorganización no llegó a verificarse, por lo que la eficacia operativa del Regimiento de Covadonga durante este tiempo, aparte de carecer de una estructura organizativa sólida y no disponer de vestuario adecuado, era muy reducida, por lo que la capacidad combativa del cuerpo resultaba prácticamente nula.

 

            No obstante lo anterior, el capitán del Regimiento de Covadonga, D. Juan García del Busto, que seguía con su compañía encuadrado en el batallón “Tiradores de Asturias” combatiendo arrojadamente con su tropa, el 6 de marzo de 1811 es herido en una mano durante la acción que tuvo lugar en el paso del Narcea de Santa María de Grado y hecho prisionero. Conducido a Oviedo es encerrado en la cárcel-fortaleza, en donde su familia consiguió que los franceses le permitieran llevárselo a su casa para curarle de sus heridas qué él, a pesar de los ruegos de los suyos, no quiso admitir, falleciendo a los pocos días en el hospital militar de la capital del Principado, solicitando ser enterrado entre los soldados españoles, lo que así se cumplió. El enemigo, como era de esperar en estos casos, le tributó los honores de ordenanza, acompañando, además, su cadáver hasta el sepulcro todos los jefes y oficiales de la guarnición.

 

            Por fin, el 11 de abril de 1811 con la disolución de todas aquellas Unidades que no se hallaban en condiciones de operatividad, se acomete la tan ansiada reorganización. Se disuelven 13 regimientos, cuyos exiguos efectivos ingresan dos meses más tarde en tres cuerpos de nueva planta que retoman el antiguo nombre de “ASTURIAS”, es decir, 1.º de Asturias, 2.º de Asturias y 3.º de Asturias; en el de Voluntarios de Asturias (antiguo Cangas de Onís), también de reciente creación, así como en el de Oviedo, ya existente. Después de recibir los hombres necesarios para su completo, el regimiento continuó ostentando su actual denominación de Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga.  

 

            El Regimiento de Covadonga, considerado entre todos los demás cuerpos desde el mismo momento de su creación como el “primero de Asturias”; en honor a su nombre, como lógica y naturalmente era de esperar, es el cuerpo que servirá de base para la formación del recién creado REGIMIENTO 1º DE ASTURIAS.

           

            En cumplimiento de las ordenes anteriores, el Regimiento “1º DE ASTURIAS” recibe la orgánica aprobada el 14 de mayo anterior, por lo que parte del cuadro y los menguados efectivos del Regimiento de Covadonga se refunden en el citado “1. de Asturias”, cuyo regimiento, teóricamente, debería quedar integrado por tres batallones. La formación y organización del nuevo regimiento se verifica, parece ser, en medio de grandes carencias en Oviedo en el mes de julio de 1811. 

 

            El “1º DE ASTURIAS”, estaba destinado a formar parte de la División de Reserva del 6. Ejército pero, debido a la falta de vestuario, es enviado al Depósito de Instrucción de Lugo con el objeto de vestirlo y pertrecharlo para salir a campaña.          A pesar de la carencia de vestuario y equipo, el 1º DE ASTURIAS constituía un cuerpo con buenas notas en instrucción y disciplina, integrado por los aguerridos soldados del valeroso cuerpo que lo constituyó: el valeroso Regimiento de Covadonga, que han hecho toda la campaña con valor, sufrimiento y constancia a pesar de las grandes privaciones y dificultades por las que ha atravesado.   

 

 

LA BANDERA DEL REGIMIENTO

 

            Cuando en junio de 1808 se formó el Regimiento de Covadonga no recibió bandera alguna por lo que el coronel Méndez Vigo, estando próximo a salir de Gijón el cuerpo de su mando, y al encontrarse éste desde su constitución sin bandera; el 8 de noviembre de 1808 solicita al capitán general de Asturias la enseña sobrante del Regimiento Provincial que se hallaba depositada en el cuerpo de guardia de este Principal.

 

            Parece ser que esta bandera se trataba de una de las dos sobrantes que el Regimiento Provincial de Oviedo tenía guardadas en la caja regimental del cuerpo. Una se cedió al Regimiento de Candás y Luanco y la otra es posible que haya sido entregada al Regimiento de Covadonga cuando ésta la solicitó su coronel.

 

            En 1760 las banderas de los cuerpos se redujeron a una Coronela (1.º batallón) y otra sencilla (2.º Batallón) para, en 1802, quedar tan sólo la Coronela. No se conoce ni tampoco se puede precisar con absoluta certeza si en la caja del Regimiento Provincial se hallaban depositadas las dos banderas sobrantes, ambas sencillas o de batallón, o, por el contrario, sólo existía una de ellas. Por ello, se ignora si la enseña solicitada por el coronel Méndez Vigo era una de estas dos o si realmente se trataba de una sola bandera la que allí se guardaba. De todas las formas, de no haber sido así, todo hace indicar que el coronel Méndez Vigo desconocía que ésta ya se la había llevado el Regimiento de Candás y Luanco.  

 

            Para más detalles sobre esta enseña, descripción de la misma, etc., ver los historiales de los Regimientos Provincial de Oviedo y Candás y Luanco. 

 

 

 

 

 

Bandera sencilla de batallón

 

           

Uniformes

 

               Como quiera que los componentes de la 1.ª División de Voluntarios de Asturias carecía de uniforme alguno, por lo que el general D. Gregorio García Cuesta para honrar a los asturianos, según comunicación remitida por el coronel Méndez de Vigo desde Mayorga el 15 de junio de 1808 al general en jefe de Asturias, les ordena coser en sus ropas lo siguiente:

 

            “… se les mande poner á cada uno de los Asturianos una cruz blanca mayor de   la que ahora llebaban, para que esta insignia les pudiese particularizar, no solo             entre los demás cuerpos de este exército, sino aún al frente del enemigo... Juzga   su Excelencia muy necesario que a esta División se la de el uniforme que esté       decretado por la Provincia, porque esto contribuye para que estos individuos se   crean más militares.“ [8]

 

            Ante la acuciante necesidad de vestir a la masa informe de paisanos, sin uniforme alguno, que constituían la 1.ª División de Voluntarios –ahora convertida en Regimiento de Covadonga–, el coronel Méndez de Vigo en escrito datado en Benavente el 2 de julio de 1808, pone en conocimiento del general en jefe de Asturias, por así habérselo encarecido el capitán general del Ejército de Castilla la Vieja, la desnudez en que se hallan  sus hombres, por lo que solicita la aprobación de la Junta de Asturias el adquirir, por razón de empréstito, el paño para su pronta habilitación, para cuyo importe –expresa– espera le faciliten a la mayor brevedad posible los caudales necesarios. Tres días más tarde, el 5 de julio, el coronel Méndez de Vigo significa que ha comisionado a la ciudad de Rioseco, con carta de recomendación para un amigo comerciante de aquella localidad, suplicándole el empréstito de los paños. Sigue expresando que se están haciendo con bastante celeridad mochilas y que ya se han repartido las camisas y parte del calzado. Aunque no se dice nada acerca del color del paño, no cabe duda que éste, como venía siendo habitual por economía, debería ser de tonalidad parda.

 

            De la entrega de los paños anteriores y demás agregados para la confección del vestuario del recién creado Regimiento de Covadonga, nada más se supo.

 

            El 22 de octubre de 1808, debido al estado de desnudez en que se encontraba, la Junta de Asturias ordena se le entregue el vestuario, cananas, cinturones y mochilas  que precise para salir a campaña.

 

            Meses más tarde, a juzgar por el estado general de todos los cuerpos asturianos, remitido a la Inspección del Ejército por el Capitán General de la provincia y datado en Oviedo el 14 de diciembre de 1808, el Regimiento de Covadonga es uno de los seis cuerpos que, por aquellas fechas, se hallaba al completo de vestuario, por lo que se infiere que tras su regreso a Asturias le fueron suministradas diversas prendas de vestuario confeccionadas por artesanos del Principado, cuyo uniforme básicamente se componía de casaca o chaqueta corta de paño pardo[9], con cuello, vueltas y otros apliques, posiblemente de color verde por tratarse de un cuerpo constituido como Infantería Ligera; un pantalón de la misma tonalidad y otros de lienzo crudo; una chaqueta corta de marcha o fatiga de lino o lienzo crudo, con cuello y vueltas también de lienzo crudo o, en algunos casos, de color verde. Como prendas de cabeza, parece ser que usaban el gorro de manga o de cuartel, o bien el sombrero redondo, de los fabricados en el Real Hospicio de Oviedo o de los procedentes de la ayuda británica llegada a Oviedo meses antes. La mayoría de los pertrechos que conformaban el equipo del soldado eran también de origen británico, recibidos en Oviedo en julio de 1808, justo a tiempo para equipar a los regimientos que por esas fechas se estaban organizando en Oviedo.

 

            Para hacernos una idea aproximada del uniforme antes esbozado, se ofrecen las imágenes de dos figuras de plomo de soldados de milicias provinciales españolas realizadas por miniaturistas británicos, cuya indumentaria, precisamente, presenta idéntica factura a los uniformes que vistieron los soldados asturianos en 1808. La confección de un uniforme similar al anterior, es solicitada el 7 de julio de 1808 por D. Álvaro Flórez Estrada, procurador general del Principado a la sazón, a Gran Bretaña a través del cónsul británico en Gijón. En la petición se especifica:

 

            «12.000 uniformes deberán ser confeccionados en  paño de color azul, con          vueltas y vivos rojos, y los otros 12.000 en paño de color pardo, con vueltas y            vivos verdes.   Cada vestuario constará  de chaqueta corta o casaca, chaleco y    calzones; polainas negras o del propio color del uniforme».

 

 

 

 

 

 

 

UNIFORME INFANTERÍA LIGERA

 

Casaca y pantalón pardo; cuello y vueltas verdes

 

            El 17 de julio de 1809 el Regimiento de Covadonga, al igual que el resto de los cuerpos que formaron la recién organizada división asturiana, que ahora manda el Mariscal de Campo D. Francisco Ballesteros, recibe en el campamento de Contrueces (Gijón) nuevo armamento y vestuario de procedencia británica, enviado a los asturianos a través de la Junta de Sevilla. El vestuario lo componían casaca blanca, cuello, vuelta y  vivos encarnados, forro blanco y botón dorado; calzón corto de lo mismo y gorro blanco con vuelta encarnada. En el botón, parece ser, figuraba la inscripción “COVA / DONGA”  o “COVADON / GA”. En cualquiera de los dos supuestos, el nombre debería aparecer dispuesto en dos líneas.

 

             Tras su salida de Extremadura y posterior llegada a Galicia, se cree que el vestuario del Regimiento de Covadonga, a juzgar por el informe de revista pasada al Regimiento de Villaviciosa en Mohías, fuese el mismo que recibió en Gijón en julio de 1809.

 

Recompensas

 

            Mención aparte merece el capítulo dedicado a los premios y recompensas recibidas por los componentes del Regimiento de Covadonga  por su participación en las batallas y acciones de guerra que les cupo el honor de intervenir. Por orden cronológico de fecha de creación, se incluyen las siguientes:  

 

Escudo de Distinción al Valor en Asturias

 

            Para enaltecer el valor de los cuerpos asturianos destacados en la línea de Colombres, la Junta Suprema de Asturias comisiona a D. Juan María de Mier para visitar el cuartel general divisionario y hacer extensivas a su general en jefe, jefes, oficiales y tropa las gracias de Su Alteza Serenísima (nombre otorgado a la Junta) por los distinguidos servicios prestados a la Patria. A tal fin, el 20 de mayo el representante de la Junta es recibido en el cuartel general con los honores de Ordenanza y acto seguido, tras pasar revista a las tropas, que formadas en orden de parada y con su general al frente, promete hacerles llegar la recompensa a la que se han hecho acreedores por su valor, constancia y patriotismo.           

 

         Como consecuencia de lo anterior, la Junta Suprema de Asturias para premiar el arrojo de las tropas que, bajo el mando del mariscal de campo D. Francisco Ballesteros, constituyeron el dispositivo defensivo de Colombres durante el ataque general efectuado el 15 de enero de 1809 contra el citado dispositivo por fuerzas enemigas superiores, establece, con carácter colectivo, un escudo de distinción denominado “Al Valor en Asturias”, cuya concesión se hace extensiva a las tropas que intervinieron en las importantes acciones desarrolladas en el mismo escenario bélico durante los ataques de los días 18 de febrero y 29 de abril de 1809, así como a las tropas que defendieron el estratégico e importante paso de Peñaflor durante la acción del 18 de mayo de 1809.

 

            Dicho escudo, para llevar bordado en la manga izquierda de la casaca o prenda equivalente, consiste en una pieza circular de paño o lino blanco, de 60 mm. de diámetro, en cuyo centro se inscribe el lema: “VALOR / ACREDITA / DO EN / ASTUR  /  IAS”, en letras rojas, rodeado por ramos de laurel y palma en color verde.[10] 

 

            Aunque el Regimiento de Covadonga fue uno de los pocos cuerpos que no intervino en ninguna de las acciones que motivaron la creación de esta recompensa. No obstante, parece que los componentes del regimiento se hicieron acreedores a la misma por su decidida participación en la batalla de Medina de Rioseco; participación en algunos ataques llevados a cabo contra el dispositivo defensivo de Colombres durante los meses de noviembre y diciembre de 1808, así como en las acciones desarrolladas en la línea de Pajares en los primeros meses del año 1809.

 

Cruz del Ejército de la Izquierda

            Es como la de Albuera; lleva la palabra “Izquierda” en la orla y en el centro el escudo de Galicia, un copón de oro sobre campo azul sembrado de cruces. La cinta es encarnada con filetes amarillos anchos. Fue creada el 14 de mayo de 1815 para premiar el celo, valor y denuedo del Ejército de Galicia, posteriormente llamado de la Izquierda. Por Real Orden de 25 de junio siguiente se permitió a los naturales de Asturias que tuviesen derecho a esta cruz que pusiesen en ella las armas del Principado en lugar de las de Galicia.

            Por cédula de 10 de junio de 1815 expedida por el teniente general Ballesteros y dirigida al capitán general D. Joaquín Blake, se aclara que la cruz instituida por                R. O. de 14 de mayo del mismo año, se concede, además, por “su valor y disciplina en las sangrientas acciones que en la última guerra tuvieron en Rioseco, Sornosa [Zornoza], Guenes [Güeñes].

 

Cruz de Distinción del Ejército Asturiano

 

            Creada por Real Orden de 4 de junio de 1815 para premiar “el entusiasmo, valor y bizarría con que se condujo el egército asturiano en el tiempo en que circundada de enemigos aquella Provincia, y sin auxilios del Supremo Gobierno, fue acometida por los que estaban en Galicia, Castilla y Montañas de Santander, mandados por el Mariscal Ney y por los Generales Kellerman y Bonet; habiéndose sostenido á pesar de su corto número cerca de un año con escarmiento de los mismos enemigos,,… á quienes en varios y repetidos encuentros batió y rechazó con mucha gloria de las Reales armas y honor de sus naturales”.

            La cruz se compone de cuatro aspas esmaltadas en blanco y en cada una de ellas un triángulo isósceles color amaranto, las cuales caen sobre un escudo circular, en cuyo centro lleva una cruz de plata en campo azul, con el lema en el exergo “Asturias nunca vencida”, y al dorso “Exército Asturiano 1808”. Una corona compuesta por mitad de laurel y encina la une a una cinta mitad amaranto [rojo] y mitad caña subido [amarillo pajizo].

Medalla y Escudo de Distinción de Medina del Campo

 

            Creada por R.O. de 2 de julio de 1815 para premiar a las tropas que tomaron parte en esta gloriosa acción rechazando, batiendo y persiguiendo al Ejército enemigo. Tiene forma elíptica, esmaltada de blanco, en cuyo centro lleva una corona triunfal de color verde; alrededor y con letras de amaranto, se inscribe “Al valor Medina del Campo noviembre 23 de 1809”. Cuelga de cinta blanca con filetes estrechos de color verde.

            Inicialmente, existió en formato de escudo de distinción y que luego, refrendado por Fernando VII, se convirtió en medalla. El escudo, en esencia, coincide con el modelo que presenta la medalla, con única la salvedad que el diseño que ha llegado a nuestras manos dice: “Al valor Medina del Campo – 1809”.



[1] Entre estos se encontraba el oficial asturiano D. Evaristo San Miguel, hermano del ayudante mayor del Regimiento de Covadonga, D. Santos San Miguel. 

[2] Tras la muerte del general Acevedo, acaecida a raíz de la batalla de Espinosa de los Monteros, fue nombrado comandante general del Ejército asturiano, cuyo cargo desempeñó desde el 1.º de diciembre de 1808 hasta junio de 1809 en que dicho ejército pasó a constituir la 3.ª división del Ejército de la Izquierda.

[3] El marqués de La Romana le acababa de conferir el mando de toda la línea.

[4] Este Reglamento fija el pie y la fuerza de los regimientos de nueva creación, tanto de Línea como Ligeros y de Milicias Provinciales, debiendo constar cada unote 2 batallones de a 8 compañías; una de granaderos, otra de cazadores y las seis restantes de fusileros. Respecto a la anterior organización, se reduce la plantilla de tambores y pífanos en los batallones  y compañías, elevándose a 120 el número de soldados por compañía. Los cuerpos asturianos arreglados conforme a dicho Reglamento nunca llegaron a superar, ya que las disponibilidades de fuerza no lo permitían, el número de plazas fijadas para cada regimiento.   

[5] El Teniente General D. Diego de Cañas y Portocarrero Trelles, duque del Parque, de ascendencia asturiana, poseía palacio en Oviedo (El Fontán) y casona en el concejo de Castropol.

[6] Diario de La Coruña, nº 230, de 18 de agosto de 1810.

[7] AHA, libro 129, pág. 27 vtª.

 

[8] “Colección Gómez Imaz “, documento nº 12

[9] El paño pardo o buriel era el color oscuro de la lana en su estado natural.

[10] Este mismo Escudo de Distinción puede bordarse sobre paño del color de la divisa del uniforme (grana, azul u otro color), puesto que este tipo de premios militares, al no estar sujetos a normas predeterminadas en cuanto a colores se refiere, admiten todas las variantes posibles. En el supuesto de que el conjunto se borde o vaya bordado sobre paño grana, las letras y cordoncillo exterior deben ser de hilo de oro o plata (oficiales) y de estambre amarillo o blanco (tropa). En el caso que nos ocupa, se ha elegido como ejemplo ilustrativo una pieza de seda o lino blanco (color de los cabos y botones del uniforme del Cuerpo) que puede contemplarse en el primoroso retrato de un Teniente Coronel de las Reales Guardias Españolas, cuya condecoración luce en la manga izquierda de la casaca. La otra insignia, de paño rojo, se trata de  una reconstrucción inspirada en el modelo anterior.