REGIMIENTO DE
COVADONGA – INFANTERÍA LIGERA![]()
“El Primero de Asturias”
(1808-1811)
ORÍGENES Y ORGANIZACIÓN
El Regimiento de Infantería Ligera de
Covadonga, que ha tenido la honra de ser reconocido como “primer cuerpo del ejército
asturiano”, fue creado por
Para la formación del regimiento se
dispuso de una parte de la agrupación de 1.500 voluntarios que constituían el
cuerpo expedicionario denominado “1ª
División de Voluntarios de Asturias” que, con fecha 25 de mayo de 1808 y al
mando del coronel D. Pedro Celestino Méndez de Vigo,
Esta masa informe de paisanos, sin
uniforme, distribuida en tres batallones de 500 cada uno, fue organizada en
León de la mejor manera posible. Una vez arreglada la fuerza anterior bajo el
pie de un sólo batallón de a siete compañías, emprende la marcha para
Valladolid y el resto de la fuerza que constituía el tercer batallón, que más
tarde serviría de base para la formación del Regimiento de Cangas de Tineo,
queda de guarnición en León. La organización de esta fuerza, según la distribución
efectuada por el propio coronel Méndez de Vigo, fue la siguiente:
|
CÍAS. |
CAPITANES |
TENIENTES |
|
1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª 7ª |
D. Fernando González Laguna D. Froilián Méndez de
Vigo D. Juan Argüelles Meres D. José Ramón Rodríguez D. Santiago Méndez de
Vigo D. Nicolás García
Argüelles y Oviedo D. Bernardo Valdés
Hevia |
D. Felipe Velasco D. Juan García del
Busto D. José Acevedo D. Esteban González D. Antonio de Vega y
Quirós D. José Alvarez Faes D. Gaspar Delgado |
Para la sargentía mayor del
batallón, fue designado D. Felipe Villamil, teniente del Regimiento Provincial
de Oviedo y como ayudante mayor al subteniente D. Santos San Miguel.
Pocos días más tarde, el 21 de
junio, la fuerza anterior recibe la orgánica como regimiento, cuya corporación por
decisión de la Junta de Asturias, “en
recuerdo de la gloriosa restauración de la Monarquía”, toma el nombre de
“Covadonga”.
La orgánica del Regimiento de Covadonga,
según dictamen presentado en
|
B A
T A L
L Ó
N |
|
|
P
L A N A M A Y O R |
C
O M P A Ñ Í A S |
|
- Coronel - Sargento Mayor - 2 Ayudantes -
Abanderado (no se contempla) - 1 Capellán - 1 Cirujano - 1 Tambor Mayor - 1 Maestro Armero |
10 compañías, de las
cuales una era de Granaderos. Cada Compañía consta de: - 1 Capitán - 1 Teniente - 1 Subteniente - 1 ó 2 sargentos 1ºs. -
2 sargentos 2ºs. - 4 cabos 1ºs. - 4 cabos 2ºs. - 50
soldados (aprox.) |
Nombres o denominaciones que ha ostentado desde su
creación.
-
1808. Regimiento de
Infantería de Covadonga.
-
1808. Voluntarios de
Asturias. Regimiento de Covadonga (Inf.ª
Ligera).
-
1809. Regimiento de
Infantería de Línea de Covadonga.
VICISITUDES, CAMPAÑAS Y ACCIONES DE GUERRA
1808
El
28 de mayo de 1808, como consecuencia del acuerdo adoptado por
A las cinco de la tarde del 1.º de
junio la fuerza anterior entra en León, en cuya ciudad se acantona.
Según acuerdo logrado con
En cumplimiento de la aceptación
anterior, se da orden para que el coronel D. Pedro Celestino Méndez Vigo, con
todas las fuerzas a su mando, parta hacia Valladolid para ponerse a las inmediatas
órdenes del general Cuesta. El coronel Méndez Vigo, de los tres batallones de
que constaba su agrupación de voluntarios, sólo sacará de León un batallón de a
siete compañías.
Puestos en marcha hacía su nuevo
destino, las fuerzas asturianas se presentan ante el general Cuesta en Mayorga
de Campos el 13 de junio, en cuyo punto la división de voluntarios queda
incorporada al Ejército de Castilla
El 15 de junio la fuerza anterior seguía
acantonada en Mayorga de Campos y el 17 del mismo mes, puesta en camino para
Benavente, llega a Valderas, en donde queda establecido el cuartel general.
Según parte rendido por el coronel
Méndez Vigo al general en jefe de Asturias, fechado en Mayorga de Campos el 15
de junio de 1808, expresa que la 1.ª división de su cargo ha sido nombrada
primer cuerpo del Ejército de Castilla, y haber sido aumentada con una nueva
compañía de tiradores, cuyo mando recae en D. Evaristo San Miguel, oficial del
Regimiento de Infantería Voluntarios de Estado, incorporado en aquel momento a
la expresada división con alguna tropa que este oficial traía del campamento de
Cabezón.
El 21 de junio de 1808 la Junta de
Asturias aprueba la creación de un regimiento con el nombre de “Covadonga”, al
que servirán de base para su formación los efectivos que constituían las siete
compañías de la “1.ª División de Voluntarios de Asturias” destinadas al ejército
de Castilla. El nuevo Regimiento de Covadonga –que en realidad se trataba de un
batallón de infantería ligera– necesariamente recibirá una nueva orgánica para
adaptarla a los efectivos con que contaba en esos momentos.
Entre el 25 de junio y 4 de julio de
1808 la fuerza destinada a integrar el recién creado Regimiento de Covadonga se
encontraba en Benavente formando la vanguardia del Ejército de Castilla ya que,
entre todos los cuerpos bisoños que el general Cuesta tenía disponibles en esos
momentos, los asturianos eran los más experimentados debido al tiempo que
llevan sobre las armas. Durante el tiempo que la unidad permaneció en Benavente fue dedicado, precisamente, a
reorganizar el nuevo cuerpo.
Una vez formadas y completadas las
respectivas compañías, el Regimiento de Covadonga se organiza y constituye como
cuerpo de Infantería Ligera, con el nombre “Voluntarios
de Asturias. Regimiento de Covadonga”, bajo el pie de un único batallón, de
a 9 compañías, una de granaderos, otra de cazadores y las siete restantes de
fusileros, al tiempo que se pone especial interés en el adiestramiento de la
compañía de cazadores o tiradores con el objeto de que en la batalla pueda enfrentarse
con cierto éxito a los aguerridos y expertos tiradores del enemigo, para cuyo
cometido la expresada compañía es reforzada con varios soldados del Regimiento
de Guardias Españolas y del Regimiento de Infantería de Línea Voluntarios de
Estado[1]
fugados de sus respectivas unidades.
Según el estado de fuerza
firmado por el coronel Méndez Vigo en Mayorga de Campos el 11 de julio de 1808,
el Regimiento de Covadonga presenta la orgánica siguiente:
|
VOLUNTARIOS
DE ASTURIAS. REGIMIENTO DE COVADONGA |
|
P L A N A M A Y O R Coronel
………………………………. D. Pedro Celestino Méndez de Vigo Sargento Mayor ……………………… D. Felipe
María Villamil Ayudante Mayor …… ………………. D. Santos San Miguel Ayudante interino……………………. D. Antonio Seoane
Abanderado interino ………………… D.
Juan Argumosa Capellán …………………………….. D. José Suárez Delgado Tambor Mayor ……………………… Vacante Maestro Armero ……………………. Idem. |
|
Compañías |
Cap.s |
Ttes. |
Subttes |
Sargt.ºs |
Tamb.s |
Cabos |
Soldados |
Total |
|
|
Tiradores |
1 |
1 |
- |
3 |
1 |
4 |
47 |
55 |
|
|
Granaderos 1ª |
1 |
1 |
1 |
4 |
1 |
14 |
59 |
78 |
|
|
2ª |
1 |
1 |
1 |
4 |
- |
11 |
77 |
92 |
|
|
3ª |
1 |
- |
2 |
4 |
1 |
14 |
66 |
85 |
|
|
4ª |
1 |
1 |
1 |
4 |
- |
13 |
69 |
86 |
|
|
5ª |
1 |
1 |
1 |
4 |
- |
8 |
72 |
84 |
|
|
6ª |
1 |
1 |
- |
3 |
- |
5 |
58 |
66 |
|
|
7ª |
1 |
1 |
- |
3 |
- |
2 |
88 |
71 |
|
|
8ª |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
|
|
9ª |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
|
|
Total |
8 |
7 |
6 |
29 |
3 |
71 |
514 |
617 |
|
Nota. Aunque el estado de fuerza manifiesta tener
seiscientas diez y siete plazas, se incluyeron las q.e se hallan en el
hospital, y partidas, como también la de los Capitanes, D.n Fern.dº Laguna y
D.n Bern.dº Vald.s Hebia, y
---------------------
El 14 de julio de 1808 el Regimiento
de Covadonga, que constituía la vanguardia del Ejército de Castilla, interviene
en la batalla de Medina de Rioseco (Valladolid). A las 9 de la mañana se rompe
el fuego y tras siete horas de duro y sangriento combate, los hombres del Covadonga
rechazan varias cargas de la caballería enemiga, pero la compañía de tiradores,
formada por 55 efectivos, resulta completamente batida y destruida. El total de
bajas sufridas por el Regimiento de Covadonga fue de 90 hombres. En el orden de
batalla, el Batallón de Covadonga, junto con otro batallón del Regimiento de
León, desplegaba en la primera línea de la 1.ª división de Castilla, situada a
la izquierda del camino real.
Tras perder la batalla, el Ejército
de Castilla se dispersa y el Regimiento de Covadonga, con los efectivos que
contaba en aquellos momentos, se retira a Benavente, en cuyo punto desertan
varios soldados inducidos por el sargento Andrés de la Puente y el cabo
Bernardo Villanueva.
El
denuedo y la bizarría con que se batió el Regimiento de Covadonga durante la
batalla de Medina de Rioseco, dirigido por su intrépido coronel, mereció
encendidos elogios del mando por el brillo con que sostuvo el honor de las
armas y la causa del Rey, por lo que meses más tarde,
El
14 de agosto de 1808 el regimiento de Covadonga, que se encontraba en
Villanueva, emprende la marcha para las montañas de Santander.
El 22 de agosto de 1808 el
Regimiento de Covadonga es destinado a constituir la guarnición de la plaza de
Oviedo.
Ante el riesgo de una inminente
invasión del Principado de Asturias,
El 12 de octubre de 1808 al
Regimiento de Covadonga le es reconocida su antigüedad por la Junta de
Asturias, clasificándole como el primero de los regimientos asturianos.
En cumplimiento de orden emanada del
capitán general del Principado, el 22 de octubre de 1808 el Regimiento de
Covadonga es destinado al puerto de la villa de Gijón con el objeto de
reorganizarse. Debido a la insuficiencia de efectivos que presenta, se le agrega
la tropa del Provincial de Oviedo que se hallaba de guarnición en aquella plaza.
Este mismo día, se pone de manifiesto el estado de desnudez en que se encuentra
el regimiento, teniendo presente su antigüedad y servicio en la batalla de
Medina de Rioseco,
El
1º de noviembre de 1808 el Regimiento de Covadonga continuaba en Gijón
reorganizándose de las pérdidas sufridas. El día 8 de este mismo mes el coronel
Méndez de Vigo, estando próximo a salir de Gijón el cuerpo de su mando, y al
encontrarse éste desde su constitución sin bandera, solicita al capitán general
de Asturias la enseña sobrante del Regimiento Provincial que se halla
depositada en el cuerpo de guardia de este Principal.
En este tiempo el Regimiento de
Covadonga, que continuaba organizado como batallón de Infantería Ligera, es
decir, arreglado bajo el pie de un único batallón, junto con los batallones
de Pravia y Siero, también de Infantería
Ligera, estaba destinado a formar el cuerpo de reserva que, al mando del mayor general
D. Nicolás de Llano Ponte, debería prestar apoyo a la división expedicionaria
asturiana que, al mando del capitán general D. Vicente María Acevedo, iba a reunirse
al Ejército de Galicia de operaciones en Vizcaya.
El Regimiento de Covadonga, que formaba
parte de la fuerza de reserva, no llegó a intervenir ni a entrar directamente
en los combates librados en Espinosa de los Monteros durante los días 10 y 11
de noviembre por encontrarse en marcha, ya que en la mañana del día 9 de este
mismo mes había partido de Gijón para unirse a los demás cuerpos de su
división, lo que no pudo verificar por el revés infligido a las tropas
asturianas que intervinieron en aquella batalla, por lo que, siguiendo el
movimiento general provocado por el derrumbe de éstas, emprende la marcha con
dirección a Reinosa, en cuyo punto se van reuniendo e integrando a sus banderas
las dispersas fuerzas.
El 15 de noviembre de 1808 el
Regimiento de Covadonga entra en la villa de Comillas, en donde recibe orden
del marqués de la Romana de retirarse a San Vicente de la Barquera,
permaneciendo en este destino parte de la fuerza haciendo el servicio de
guardias, mientras que el resto se destina a recibir y poner en buen orden a
los muchos dispersos que van llegando del Ejército de la Izquierda.
Puestos en retirada con dirección al
Principado de Asturias, siempre perseguidos por fuerzas enemigas superiores, los
maltrechos regimientos asturianos son interceptados por las avanzadas enemigas
cerca de la villa de Comillas, cuya vanguardia traba combate con el valeroso
Regimiento de Cangas de Tineo, encargado de proteger la retirada.
El 18 de noviembre de 1808 se ordena
que el Regimiento de Covadonga, desde el punto en que éste se halle, se ponga
en marcha para incorporarse al cuartel general.
Reforzado el enemigo con tropas de
infantería, caballería y artillería, el General Soult determina atacar Comillas
con el objeto de aniquilar definitivamente las escasas tropas asturianas que
aún quedaban por la zona, por lo que el 19 de noviembre de 1808, ante la
superioridad numérica del enemigo, el general Llano Ponte decide replegarse
sobre San Vicente de la Barquera por ofrecer esta plaza una privilegiada
situación estratégica para establecer allí la defensa y poder contener al
enemigo mientras se esperaran los refuerzos que pudieran llegar desde Asturias.
Desgraciadamente, el plan concertado no resultó, ya que se cometió el inmenso
error táctico de sostener el puente de San Vicente, situado a espaldas de las
tropas propias, que dejó a éstas en una situación muy comprometida, lo que
provocó que el Regimiento de Covadonga, que llegaba de refresco, fuese
acometido impetuosamente por la artillería y caballería enemiga, causando el
pánico y la dispersión entre las fuerzas que lo componían, contagio que propagó
a los demás cuerpos que ocupaban la plaza, quedando de esta forma expedito el
paso del puente para la progresión de las tropas francesas. En ese momento
comenzaba la bajamar, lo que permitió a la infantería y caballería enemiga
arrojarse a la ría y flanquear la derecha de las tropas españolas. La acción
duró una hora, al término de la cual los cuerpos asturianos deciden replegarse
sobre Colombres.
Tras el fracaso de la jornada anterior,
en la mañana del día 21 de noviembre de 1808 el Regimiento de Covadonga se pone
en marcha para Colombres con el objeto de restablecer en este punto el
dispositivo defensivo, abandonado por las propias tropas de Llano Ponte tras
los impetuosos ataques contra San Vicente de la Barquera (Santander) del día 19.
Ante esta situación,
El 30 de noviembre de 1808, según el
estado de fuerza, fechado en el cuartel general de Sebreño (casa de los
Blancos, Ribadesella), el Regimiento de Covadonga presenta una fuerza
disponible formada por 2 jefes, 10 capitanes, 15 subtenientes, 34 sargentos, 6
tambores, 62 cabos y 307 soldados. Total 409 plazas de fusil y 25 cuadros.
El 2 de diciembre de 1808 una
partida de tiradores del Regimiento de Covadonga que se hallaba situada a corta
distancia de Colombres, auxiliados por algunos paisanos que se le agregaron,
sale en persecución del enemigo que había capturado cerca de la venta de
Santiuste un carro de provisiones con destino a la avanzada acantonada en
Colombres. Alcanzado el enemigo, resultaron muertos en la acción un tambor y un
soldado, haciendo prisioneros a un cabo de escuadra y un soldado.
El 4 de diciembre de 1808 el general
Ballesteros, al frente de 400 efectivos de los regimientos de Covadonga y
Fernando VII, entra en la tarde de este día en la villa de Colombres, desde
donde pasa a Llanes para restablecer en este punto el cuartel general divisionario.
En la tarde del 8 de diciembre el coronel
del Regimiento de Covadonga resuelve apoderarse de las cuatro barcas que el
enemigo tenía en la orilla opuesta del río, con el fin de quitarle este arbitrio
de sorprender y robar por aquellos lugares. Con este objeto coloca dos piezas
de artillería, una de a 12 cargada de metralla y otra de a 4 con bala, para
proteger con sus fuegos a las tropas encomendadas para llevar a cabo
En el estado general de todos los
cuerpos asturianos, remitido a la Inspección del Ejército por el capitán general
de la provincia, datado en Oviedo el 14 de diciembre de 1808, el Regimiento de Covadonga
presenta una plantilla regimental formada por 2 jefes, 24 oficiales y 360 efectivos.
El armamento y vestuario se hallaba al completo y su estado de instrucción se
consideraba mediano.
El 20 de diciembre de 1808 se ordena
que el Regimiento de Covadonga se ponga en marcha para Pola de Lena con el
objeto de dar guarnición a dicha plaza, entrando en dicha villa al día
siguiente. Durante la estancia en la capital del concejo de Lena, los componentes
del Regimiento de Covadonga dieron las mayores pruebas del mejor orden y disciplina.
El 23 de diciembre de 1808 se espera
la llegada a Oviedo del Regimiento de Covadonga.
Por decisión de
En este tiempo, el capitán del
Regimiento de Covadonga, D. Bernardo Valdés Hevia, es comisionado por el teniente
general D. José María Cienfuegos, a la sazón comandante general del Principado,
para la difícil e importante misión de reunir a las tropas que habían quedado
dispersas tras los descalabros de Valmaseda, Espinosa de los Monteros y San
Vicente de la Barquera.
1809
A principios de enero
Según el estado general de la fuerza
de la 3.ª división (brigadier Manglano), fechado en Campomanes el 14 de enero
de 1809, el Regimiento de Covadonga presenta una fuerza disponible para tomar
las armas compuesta por 7 capitanes, 15 subtenientes y 440 efectivos (38
sargentos, 1 tambores y 401 cabos y soldados).
El capitán D. Bernardo Valdés Hevia,
después de cumplir a plena satisfacción del mando la comisión para la que fue
designado, regresa al puerto de Pajares, en cuyo punto ya se encontraba
acantonado el Regimiento de Covadonga.
El 22 de febrero de 1809 continúa
encuadrado en la 3.ª división, ahora mandada por el brigadier Quijano, situada
en la línea de Pajares.
El 2 de marzo de 1809 el Regimiento
de Covadonga recibe en Puente de los Fierros 700 fusiles con sus bayonetas y
vainas correspondientes para sustituir a los que tenía inútiles.
El 25 de marzo de 1809 la compañía
de cazadores del Regimiento de Covadonga, al mando del capitán D. Evaristo San
Miguel, acude a la Robla para apoyar a la compañía de granaderos del Provincial
Oviedo que estaba siendo atacada por fuerzas enemigas superiores. La compañía
entra en la acción, con lo que se logra poner en franca retirada al enemigo.
El 11 de mayo de 1809 fuerzas del
Regimiento de Covadonga, junto con otras tropas de los Provinciales de Oviedo y
Laredo, en previsión de que el enemigo pueda efectuar movimiento alguno de
aproximación sobre Pajares, fijan su posición en La Peña y Encinar de Huergas
con el objeto de cortar cualquier intento de infiltración que pudiera
producirse por este punto. El día 15 las fuerzas anteriores abandonan sus
posiciones para dirigirse a La Robla, en donde ya se situaban las avanzadas
enemigas. En este punto se entabla un intenso tiroteo, que obliga al enemigo a
replegarse sobre El Rabizo. En la refriega resultan heridos por parte española,
un oficial y dos soldados y contuso un cabo.
El general Kellerman, empeñado en
mover sus fuerzas sobre Asturias, en la tarde del día 18 de mayo se presenta en
las inmediaciones de Buiza. A pesar de haber sido demolido el puente de Tuero
por fuerzas del Provincial de Oviedo, el enemigo logra restablecer el paso,
dejando expedito el camino hasta Rodiezmo y Poladura de la Tercia, por lo que
las tropas españolas, no pudiendo sostener los puntos que antes ocupaban, se
repliegan sobre Arbás del Puerto con el objeto de tomar posiciones en los
puntos fortificados previamente allí establecidos. Tras breve escaramuza, el
enemigo continúa su progresión hacia el interior de Asturias.
Mientras que tres compañías del
Regimiento Provincial de Oviedo permanecen situadas a la derecha del puente de
Busdongo y altura dominante sobre Vegalamosa, y las restantes compañías del
expresado Cuerpo, junto con otras del de Laredo, se atrincheran en el llano del
Puerto de Pajares; el Regimiento de Covadonga ocupa la altura inmediata a
espaldas de la colegiata de Arbás. A las cinco de la tarde el enemigo hace acto
de presencia en el llano de Pajares y ataca vigorosamente a las fuerzas del
Provincial de Oviedo allí establecidas, que se ven obligadas a replegarse
detrás de las fuerzas que sostenían las defensas.
En la mañana del día 19, las fuerzas
de Kellerman se disponen a espaldas del puente llamado Reguero del Argayo con
el objeto de sorprender al Regimiento de Covadonga, pero gracias a un acertado
movimiento táctico, consigue salvarse de
Una columna enemiga que, desde
Poladura, progresaba por la collada de Cuito Negro se presenta en el teatro de
operaciones y, en un rápido avance de las fuerzas del centro de la columna,
logra desalojar de sus posiciones a las fuerzas españolas. En la montaña de
Pajares, en donde también se habían construido posiciones fortificadas, el
Regimiento de Covadonga, junto con los provinciales de Oviedo y Laredo, hace
frente al enemigo durante algún tiempo pero, tomadas éstas por las fuerzas wesfalianas
de la división de Kellerman, sus defensores se ven obligados a abandonarlas y
replegarse sobre el puente de Santullano, punto designado por el brigadier D.
Francisco Manglano[3] para
verificar la reunión de las tropas.
El mismo 19 de mayo el mariscal Ney,
procedente de Galicia, después de desbaratar la inconsistente defensa
establecida en el puente de Peñaflor el día anterior, ya había ocupado la
capital del Principado, por lo que la situación de las tropas del brigadier
Manglano se veía seriamente comprometida. Ello, necesariamente, exigía la fraccionamiento
de fuerzas y destinar al Regimiento de Covadonga a la división de Ballesteros
que operaba en el sector oriental, mientras que el resto, una compañía del
Provincial de Oviedo, las banderas y la caja del expresado cuerpo, que bajaba
de observación en el puerto de La Cubilla, se dirigen a Occidente para
incorporarse a las fuerzas del general Vorster que operaba en aquel sector. El
resultado no pudo ser más desastroso: Kellerman flanqueó la línea de Pajares y,
por lo tanto, se dejó al enemigo expedito el camino de Castilla.
El mismo día 19 de mayo, informado el
general Ballesteros de la incursión de Kellerman a través de Pajares y que Oviedo
se hallaba en peligro inminente de ser ocupada por fuerzas del mariscal Ney,
recibe el encargo del marqués de la Romana para que abandone la línea de
Colombres y “reúna cuantas fuerzas pueda,
y que obre según le parezca” para que, a marchas forzadas, de dirija a
Oviedo. A tal efecto, el día 21 de mayo el general Ballesteros dispone que el
Regimiento de Covadonga, junto con los demás cuerpos de su mando, se reagrupe
en la capital del concejo de Piloña. Este mismo día Ballesteros se presenta en
Infiesto con el objeto de reorganizar sus fuerzas y, en virtud de la orden
anterior, acudir presto a la defensa de la capital del Principado.
Una vez concentradas las fuerzas en
Infiesto, el General Ballesteros intenta organizar lo mejor posible los cuerpos
que deberán operar bajo su mando, entre los que, naturalmente, se encuentra el
Regimiento de Covadonga, evacuado de Pajares el mes anterior.
Enterado el enemigo de los planes
del general Ballesteros, fuerzas combinadas de los generales Kellerman y Bonet,
en su empeño de asestar un golpe resolutivo a los cuerpos asturianos e impedir
su reagrupamiento, se ponen en movimiento para caer sobre Infiesto, pero advertido
Ballesteros que el mariscal Ney ya había entrado en Oviedo y que fuerzas
enemigas importantes se le echaban encima, decide mover sus unidades y en una
resuelta maniobra de distracción se repliega sobre Cangas de Onís y las sitúa justo
en la retaguardia enemiga.
El 24 de mayo se combate sobre los
Escobios de Margolles, en las inmediaciones del pueblo de Llueves. Ballesteros
despliega allí cuatro batallones y otro de reserva en San Juan de Parres, de
los cuales entran en acción los regimientos de Ribadesella y Villaviciosa,
cuyos cuerpos se baten con valor, produciendo al enemigo considerables bajas.
Tanto por el desarrollo favorable de la acción táctica como por la retirada
sostenida por el intrépido Regimiento de Cangas de Onís, facilita la salida del
completo de la división de Ballesteros
con dirección a Covadonga, y salva todas las tropas e impedimenta.
El día 25 de mayo el Regimiento de
Covadonga, junto con los demás cuerpos de la división, sale de Covadonga, en
cuyo santuario se oculta la artillería y, a través del puerto de Ventaniella,
emprende una arriesgada y agotadora marcha hacia Valdeburón (León) y de aquí,
siguiendo el movimiento general, se retira a la villa de Potes con el objeto de
descansar y reponerse de las innumerables fatigas padecidas por tan larga
travesía. Tras aprovisionarse de algunas municiones de boca y guerra, sale de
nuevo hacia Santander.
El 26 de mayo de 1809 el general
Ballesteros, con la incorporación de fuerzas importantes de caballería e
infantería de Porlier, recupera la iniciativa ofensiva; ocupa Cartes y desaloja
al enemigo de la importante plaza de Torrelavega, en cuya villa fija el cuartel
general divisionario y permanece a la expectativa de los movimientos que pueda
efectuar el enemigo, dueño ya de la ciudad de Santander.
Planeada la reconquista de Santander, Ballesteros divide a
la división en tres columnas de ataque, una de cuyas columnas, en la noche del
día 9 de junio, se pone en movimiento para desalojar el reducto enemigo de
Peñacastillo, que se mantiene bien fortificado y artillado. El ataque a la
posición se verifica el día 10, pero es rechazado por la tenaz resistencia que
ofrecen sus defensores.
A las tres de la tarde del mismo día
10 será el propio general Ballesteros quien, al frente de sus hombres, tome la
posición fortificada de Peñacastillo y desaloje al enemigo de sus reductos,
obligándole a replegarse sobre Santander. Tras dejar una pequeña guarnición en
la posición reconquistada, Ballesteros se presenta ante las mismas puertas de
Santander y por medio de un audaz golpe de mano los cuerpos de la división
recuperan la plaza y toman a la bayoneta las baterías que la defienden.
Rehecho el enemigo de la derrota
anterior, regresa con renovado ímpetu; el día 11 recupera la posición de
Peñacastillo y hace prisionera a toda la guarnición y, en la noche de este
mismo y madrugada del siguiente, el general Bonet decide atacar Santander, cuyo
ataque por sorpresa provoca la confusión entre las tropas asturianas que
ocupaban la plaza, que ceden ante la fuerte presión del enemigo y precipita la
desbandada general de todos los cuerpos. Una parte importante del Regimiento de
Covadonga al mando de D. Ramón de
Tras la sorprendente derrota y
posterior dispersión de los cuerpos asturianos que intervinieron en la campaña
de Santander, que oscureció la heroica marcha de 19 días, el general
Ballesteros embarca en un buque británico rumbo a Gijón, en cuya villa, por
orden expresa del marqués de la Romana, ahora nuevo general en jefe del
Ejército de la Izquierda, recibe el encargo de reorganizar sus maltrechas
fuerzas con el objeto de reincorporarlas al citado ejército. En cumplimiento de
esta orden, Ballesteros decide establecer el cuartel general en la villa de
Gijón.
Para cumplir con lo ordenado por el
marqués de la Romana, el 23 de junio de 1809 el general Ballesteros, con el
objeto de reagrupar a los dispersos cuerpos de la división, cursa orden
circular a la Justicia, haciendo responsables a los jueces del más exacto
cumplimiento de la misma, para que disponga inmediatamente que todas las tropas
que se encuentren en la jurisdicción respectiva se presenten en los puestos
asignados al efecto. El destino del Regimiento de Covadonga, según la orden
anterior, se había fijado en Pravia y Muros (actual Muros del Nalón).
El 1.º de julio, una vez verificada
la reunión de todas las unidades en el campamento de Contrueces, en Gijón, al
tiempo que se acomete una profunda reorganización de los cuerpos, se somete a
los mismos a una intensa instrucción militar. El Regimiento de Infantería
Ligera de Covadonga, al igual que los demás cuerpos de su división, conforme con
Reglamento de la Infantería de 23 de enero de 1809[4],
se constituye en Regimiento de Infantería de Línea, quedando arreglado a partir
de ahora bajo el pie de dos batallones de a 8 compañías.
Una vez concluida la reorganización
de la división, el Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga debidamente
pertrechado y uniformado, abandona el 29 de julio el campamento de Gijón y
parte hacia Oviedo. El 1.º de agosto sale de Oviedo con el total de la división
con dirección al Reino de León con el objeto de reunirse, tal como estaba
previsto, al Ejército de la Izquierda que manda el marqués de la Romana.
El Regimiento de Covadonga, al igual
que los demás cuerpos de la división, permanece acantonado en Otero de las Dueñas
(León), ocupándose en continuos ejercicios de instrucción y desde aquí, a través
de Santiago de las Villas, llega hasta Astorga y, desde aquí, siguiendo el
movimiento general emprende la marcha para Santander a través de la provincia
de Palencia.
El 24 de agosto de 1809 el marqués de la Romana dispone la
organización definitiva del Ejército de la Izquierda, cuya 3.ª División deberá
quedar constituida, precisamente, por los regimientos asturianos bajo el mando
del mariscal de campo D. Francisco Ballesteros.
El 26 de agosto, junto con los demás cuerpos de la división,
cae sobre Cabezón de la Sal y ataca impetuosamente a un batallón del regimiento
119 francés en la altura del Monte Cildá, al que hace varios prisioneros y
obliga a retirarse en franca derrota. Tras la acción la división se retira al
Valle de Cabuérniga.
El marqués de la Romana cursa orden
a Ballesteros para que, con su división, se concentre en Astorga. En
cumplimiento de lo anterior, encontrándose en Torrelavega, la división se pone
de nuevo en movimiento con dirección a Astorga, en cuyo punto se forman dos
columnas con las compañías de granaderos y cazadores de todos los regimientos que
conforman la división, entre las que, naturalmente, se encuentran las
respectivas compañías del Regimiento de Covadonga.
Sale de Astorga con dirección a la frontera de Portugal, y
en un movimiento de flanco por su izquierda cae sobre Benavente. El 28 de
septiembre las columnas de granaderos y cazadores de la división, al mando del
Ccronel del Regimiento de Covadonga, D. Pedro Celestino Méndez de Vigo, reciben
el encargo de atacar por sorpresa la guarnición enemiga que defiende la plaza
de Benavente. La columna del coronel Méndez de Vigo es la encargada de escalar
la muralla por la parte de occidental e introducirse en la villa, mientras que
las restantes fuerzas deberían colocarse, una sobre la puerta de Castro Gonzalo
y la otra subir por Las Tejeras con el objeto de desalojar al enemigo de esta
importante plaza, pero el coronel Méndez de Vigo se retrasa en su marcha, no
correspondiendo a la combinación del movimiento. No obstante lo anterior, las
compañías de cazadores se baten con valor y logran poner fuera de combate
algunos enemigos. Tras la malograda acción anterior, la división se retira a
Alcañices en cuyo punto, por orden de la Romana, se dedica al acopio de paños y
grano para las tropas.
El 1.º de octubre de 1809 el
Regimiento de Covadonga, con el total de la división, sale para Zamora. El día
2 se halla en el ataque a la ciudad de Zamora, en donde las compañías de granaderos y
cazadores acometen con denodado ímpetu a las fuerzas francesas que la
defendían, pero al no poder tomar la plaza por haber redoblado el enemigo su
defensa, se repliega de nuevo sobre Alcañices para, posteriormente, entrar en
Portugal y salir de nuevo a España por el fuerte de la Concepción (Salamanca).
El 19 de octubre de 1809, en cumplimiento de la orden del
marqués de la Romana la división asturiana se incorpora en Tamames (Salamanca)
al Ejército de la Izquierda, ahora puesto bajo el mando del duque del Parque[5].
El 23 de noviembre combate en la acción que tuvo lugar en Carpio,
cerca de Medina del Campo (Valladolid). El Regimiento de Covadonga, junto con
los demás cuerpos de la división, despliega en el centro. El enemigo, ante el
movimiento bien concertado de los españoles, que marchan con aplomo y precisión
admirables, se repliega hasta cerca de Medina del Campo. Reforzado con
caballería, el enemigo se lanza contra el ala derecha, dejando descubierto el
flanco de la división asturiana, que se vio acometida por los jinetes
franceses. El general Ballesteros hace desplegar entonces los últimos escalones
que, con fuego a quemarropa, hace retroceder al enemigo. Durante el transcurso
de la acción el Regimiento de Covadonga experimenta la baja de 14 hombres, de
los cuales 6 resultan muertos, 3 heridos y 5 desaparecidos.
El 28 de noviembre se retira a Alba
de Tormes. En un barranco próximo a la entrada de Alba de Tormes el Ejército de
la Izquierda, entre las 3 y las 4 de la tarde del día 29 sufre un furibundo
ataque del enemigo. La división de Ballesteros, al igual que las demás del
mismo ejército, experimenta una general dispersión y escasas bajas.
El Regimiento de Covadonga, junto
con los demás cuerpos dispersos, se reagrupa con su división en Ciudad Rodrigo.
Una vez verificada la reunión de todos los regimientos, el día 30 de este mismo
mes el general Ballesteros pone en emboscada entre Sanchón y Tamanes a la
infantería de su división, entre cuyos efectivos se encontraba el Regimiento de
Covadonga, logrando derrotar completamente a la caballería enemiga que les venía
persiguiendo. El teniente coronel D. Gregorio Piquero Argüelles, del 2.º
batallón del Regimiento de Castropol, consigue arrebatar las piezas de
artillería que fueron tomadas en Alba de Tormes, presentándolas al general
Ballesteros en las inmediaciones de Tenebrón el 1.º de diciembre. Con esta
derrota Ballesteros consigue colocar la artillería en las alturas de Tamames, y
con artillería volante y tropas de infantería de la división sale en
persecución del enemigo, poniéndole en retirada para Alba de Tormes el 2 de
diciembre.
Después de la acción anterior la
división de Ballesteros parte para los cantones de Sierra de Gata (Cáceres) y fija
el cuartel general en San Martín de Trebejo.
Aún sin concluir el año 1809, la
división con la totalidad de los 10 regimientos que la componían, sale de nuevo
para Portugal.
1810
La división con la totalidad de los
10 regimientos que la componían, el día 14 de enero se pone en movimiento desde
sus cantones de la Sierra de Gata con dirección a la plaza de Badajoz a través
de las provincias portuguesas de Bara Alta y El Alentejo.
Permanece en Portugal por espacio de
dos meses, entrando el 7 de marzo de nuevo en España por Badajoz, en cuya plaza
queda la división a la expectativa de recibir órdenes del mando. El 9 sale para
Olivenza.
Después de algunas dificultades, el duque del Parque
resigna el mando del Ejército de la Izquierda y nuevamente se nombra para el
mismo al marqués de la Romana quien, una vez asumido el mando, acomete una
profunda reorganización de los regimientos asturianos. Se somete a los cuerpos
a una disciplina más rígida y se logra formar, en corto espacio de tiempo, unas
unidades más compactas y aguerridas.
El 20 de marzo sale de Nogales con
dirección a Zafra (Badajoz) y el día 21 se halla en Monesterio.
El 24 de marzo de 1810, hallándose
reunida la división de Ballesteros con la primera de Extremadura con la
intención de atacar de forma combinada al enemigo en Santa Olalla, se forman
varias columnas que deberían salir desde Cala en la noche de este mismo día,
mientras que el resto lo verificaría en la madrugada del 25. Tan pronto como se
disponían a salir las distintas columnas, tiene que suspenderse la marcha
debido al fuerte temporal que se había desatado a las dos de
El 30 de marzo de 1810 el Regimiento
de Covadonga se halla en la acción de Higuera del Rey.
El 15 de abril el Regimiento de
Covadonga, con el total de la división, interviene en la acción sobre el Río
Tinto (Huelva) contra fuerzas del mariscal Mortier. Retirada a la Sierra de
Aracena.
El 26 de mayo asiste a la sorpresa y
ataque a la guarnición enemiga de Aracena (Huelva).
En los estados de fuerza de fecha 15
de junio de 1810 correspondientes al Ejército de la Izquierda de operaciones en
Extremadura, el Regimiento de Covadonga sigue constituido como regimiento “de
Línea”, es decir, bajo el pie de dos batallones de a 8 compañías, aunque no
expresa la fuerza efectiva con que contaba en esos momentos. Continúa encuadrado
orgánicamente en la 3.ª división que también sigue mandando el mariscal de campo
D. Francisco Ballesteros.
En el mes de junio de 1810 la división
vuelve a sufrir otra reorganización en Fregenal de la Sierra (Badajoz),
quedando ahora compuesta por sólo cinco regimientos de los diez que,
inicialmente, la conformaban.
El 1º de julio de 1810, según el
estado de fuerza disponible de la 3.ª división que se hallaba en Olivenza, el
Regimiento de Covadonga ya no consta ni figura como cuerpo integrante de la
citada división.
Por aplicación del Reglamento del
Consejo de Regencia de 1.º de julio de 1810, el Regimiento de Covadonga es
declarado de “Línea”, bajo el pie de dos batallones, con proporción a los
efectivos disponibles con los que contaba en esos momentos. Aunque,
teóricamente, desde el 1.º de octubre de 1808 la orgánica del regimiento era de
dos batallones, la reforma dispuesta por el Consejo de Regencia, empero, no
pudo llevarse a efecto por falta de efectivos, ya que tras la profunda
reorganización llevada a efecto en Fregenal de la Sierra, el Regimiento de
Covadonga había quedado prácticamente reducido a cuadro, por lo que recibe
orden del marqués de la Romana de trasladarse a Galicia con el objeto de ser
reemplazado. En efecto, por Orden del 25 al 26 del Ejército de la Izquierda,
fechada en el cuartel general de Badajoz el 23 de julio de 1810, se da a
conocer la nueva organización de las divisiones de él dependientes[6].
Como consecuencia de lo anterior, tal como estaba previsto, el cuadro del
Regimiento de Covadonga regresa a Galicia.
Tras la llegada a Galicia, el cuadro
del Regimiento de Covadonga y los escasos efectivos que lo componían, queda
acantonado en la antigua provincia de Mondoñedo a la expectativa de destino. En
el estado de fuerza fechado en La Coruña el 22 de agosto de 1810, el Regimiento
presenta el cuadro y efectivos que se expresa:
|
REGIMIENTO
DE COVADONGA |
Fuerza |
Totales |
|
Plana Mayor Coronel Teniente Coronel Sargento Mayor Ayudante Capellanes Cirujano Tambor Mayor Oficiales Capitanes 1ºs. Capitanes 2ºs. Tenientes Subtenientes Tropa Sargentos 1ºs. Sargentos 2ºs. Cabos y Tambores Soldados |
1 1 1 2 2 -
1
2
8 7
9
6 21 102 37 |
8 26 166 |
|
T O T A L |
200 |
|
En este mismo mes de agosto de 1810,
el cuadro del Regimiento de Covadonga al mando del sargento myor D. Felipe María
Villamil aparece acantonado, sin signos de actividad alguna, en la plaza de
Ribadeo, por aquel entonces perteneciente a la antigua provincia de Mondoñedo.
También por esas mismas fechas, se
dispuso de la práctica totalidad de la oficialidad que formaba el cuadro del
Regimiento de Covadonga fuese distribuida entre aquellos cuerpos más
necesitados de oficiales, entre ellos el cuerpo de infantería ligera denominado
“Tiradores de Asturias” (con anterioridad llamado “Cuerpo Volante”), formado con
las compañías de la especialidad de cazadores de los distintos regimientos que
componían la División de Vanguardia (Brigadier Bárcena).
Como consecuencia de la cesión o
destino anterior, el 15 de agosto de 1810 el capitán del Regimiento de Covadonga
D. Juan García del Busto, a las órdenes del teniente coronel del batallón “Tiradores de Asturias”, D. Fernando Miranda,
asiste a la acción que tuvo lugar cerca de Luaces y San Damías, cerca de
Cornellana, obligando al enemigo a replegarse sobre las alturas de La Cabruña y
Doriga.
17
de agosto de 1810 el capitán del Regimiento de Covadonga, D. Juan García del
Busto, y el cadete del mismo cuerpo, D. Juan Rivera, contrajeron importante
mérito durante el desarrollo de la memorable acción que tuvo como escenario el paso
del puente de Cornellana. Este día las armas del Rey resplandecieron con el
honor que siempre deben tener.
Por aquel entonces, el coronel del
Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga, D. Pedro Méndez de Vigo se hace
cargo del mando de su antiguo cuerpo: el Regimiento Provincial de Oviedo y con
él combate en las importantes acciones desarrolladas en el Coto de Cornellana y
otros escenarios bélicos próximos.
El 22 de agosto de 1810 se dispone
que una partida de ocho hombres del Regimiento de Covadonga, al mando del sargento
2º D. Justo Rodriguez Villademora, que se halla sobre el concejo de Ibias, efectúe
su incorporación a la división del brigadier Bárcena.
Como consecuencia del deplorable
estado que presentan los cuadros asturianos que se hallan en distintos cantones
de Galicia, entre los que se encuentra el de Covadonga; el 12 de septiembre de
1810 la Junta de Asturias, con la aquiescencia del marqués de la Romana,
acuerda señalar los puntos del Principado donde deberán concentrarse para
proceder a su reorganización. Así, el 18 de este mismo mes la Junta dispone que
los cinco cuadros (Covadonga, Candas y Luanco, Provincial de Oviedo,
Villaviciosa y Grado) que llegaron de Extremadura se sitúen en las localidades
de Castropol, Navia, Luarca, Pola de Allande y Pola de Somiedo. Se ignora cuál
de los puntos anteriormente citados le fue el asignado al cuadro del Regimiento
de Covadonga, aunque todo parece indicar que éste ha sido la villa de
Castropol.
Un mes más tarde, el 25 de octubre
la Junta de Asturias pone de relieve los inconvenientes que puede causar en las
actuales circunstancias el arreglo de los cuerpos contemplado en el Reglamento
del 1.º de julio de 1810 (resultaba imposible la recluta de efectivos para
completar las unidades), por lo que la situación de los “cuadros” continuó en
la misma situación de inacción.
El ministro de la Guerra, por orden
de 6 de diciembre de 1810, comunica a
Por R. O. de 16 de diciembre de
1810, el Consejo de Regencia resuelve que las tropas españolas se distribuyan
en seis ejércitos, por lo que el Ejército de la Izquierda (antiguo de Galicia)
pasa a denominarse 6ª Ejército, que comprende a Galicia, Asturias, León y la
parte de Castilla a la derecha del Duero, con dos subinspecciones: una en
Galicia y otra en Asturias. Con motivo de este arreglo, el cuadro del
Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga queda adscrito a la
Subinspección de Galicia.
El brigadier D. Jaime Mª de Carvajal informa a la Junta de
Asturias de su nombramiento como comandante general de Reserva y de hallarse al
mando de los cuadros de los Regimientos de Covadonga, Candás y Luanco, Villaviciosa
y Provincial de Oviedo, por lo que solicita su conformidad para proceder a la
reorganización de los mencionados cuerpos. La Junta, después de agradecerle sus
buenos deseos de contribuir a expulsar al enemigo del suelo patrio, acuerda solicitarle
que incluya la comisión e instrucciones, acompañando, además, un estado de la
fuerza disponible, ya que empeñada como está –se le dice– la provincia en una
lucha continua con el enemigo, es del mayor interés organizar las fuerzas e
imbuirlas de la verdadera disciplina y obediencia para que las acciones de
guerra correspondan a la sagrada obligación en que se hallan constituidas.
1811
Después de varios meses de
aplazamientos, no exentos de dificultad, por fin se decide acometer la tan
ansiada reforma de los cuerpos asturianos, por lo que el general en jefe del 6.º
Ejército, según orden reservada fechada en La Coruña el 27 de febrero de 1809,
dispone que las tropas que se hallan en Asturias se replieguen a la orilla
izquierda del Navia, con dos partidas fuertes y movibles sobre el Narcea, con
el objeto de proceder a su arreglo y dotarlas de la disciplina necesaria. En
cumplimiento de esta orden, el 28 de febrero el comandante general en 2.º jefe
del Principado de Asturias, desde el cuartel general establecido en Villavaler,
eleva a la Junta un oficio en el que expone la necesidad de que todas las
tropas existentes en el Principado, con el deseo de darles la organización
conveniente, se concentren entre los ríos Navia y Eo para verificar
Pasa el tiempo y no se hace nada, ya
que desde que las tropas se acantonaron entre los ríos Eo y Navia para llevar a
efecto el arreglo, la tan anunciada reorganización no llegó a verificarse, por
lo que la eficacia operativa del Regimiento de Covadonga durante este tiempo,
aparte de carecer de una estructura organizativa sólida y no disponer de
vestuario adecuado, era muy reducida, por lo que la capacidad combativa del
cuerpo resultaba prácticamente nula.
No obstante lo anterior, el capitán
del Regimiento de Covadonga, D. Juan García del Busto, que seguía con su
compañía encuadrado en el batallón “Tiradores de Asturias” combatiendo
arrojadamente con su tropa, el 6 de marzo de 1811 es herido en una mano durante
la acción que tuvo lugar en el paso del Narcea de Santa María de Grado y hecho
prisionero. Conducido a Oviedo es encerrado en la cárcel-fortaleza, en donde su
familia consiguió que los franceses le permitieran llevárselo a su casa para
curarle de sus heridas qué él, a pesar de los ruegos de los suyos, no quiso
admitir, falleciendo a los pocos días en el hospital militar de la capital del
Principado, solicitando ser enterrado entre los soldados españoles, lo que así
se cumplió. El enemigo, como era de esperar en estos casos, le tributó los
honores de ordenanza, acompañando, además, su cadáver hasta el sepulcro todos
los jefes y oficiales de la guarnición.
Por fin, el 11 de abril de 1811 con
la disolución de todas aquellas Unidades que no se hallaban en condiciones de
operatividad, se acomete la tan ansiada reorganización. Se disuelven 13
regimientos, cuyos exiguos efectivos ingresan dos meses más tarde en tres
cuerpos de nueva planta que retoman el antiguo nombre de “ASTURIAS”, es decir,
1.º de Asturias, 2.º de Asturias y 3.º de Asturias; en el de Voluntarios de
Asturias (antiguo Cangas de Onís), también de reciente creación, así como en el
de Oviedo, ya existente. Después de recibir los hombres necesarios para su
completo, el regimiento continuó ostentando su actual denominación de
Regimiento de Infantería de Línea de Covadonga.
El Regimiento de Covadonga, considerado entre todos los
demás cuerpos desde el mismo momento de su creación como el “primero de Asturias”; en honor a su
nombre, como lógica y naturalmente era de esperar, es el cuerpo que servirá de
base para la formación del recién creado REGIMIENTO 1º DE ASTURIAS.
En cumplimiento de las ordenes anteriores, el Regimiento
“1º DE ASTURIAS” recibe la orgánica aprobada el 14 de mayo anterior, por lo que
parte del cuadro y los menguados efectivos del Regimiento de Covadonga se
refunden en el citado “1. de Asturias”, cuyo regimiento, teóricamente, debería quedar
integrado por tres batallones. La formación y organización del nuevo regimiento
se verifica, parece ser, en medio de grandes carencias en Oviedo en el mes de
julio de 1811.
El “1º DE ASTURIAS”, estaba
destinado a formar parte de la División de Reserva del 6. Ejército pero, debido
a la falta de vestuario, es enviado al Depósito de Instrucción de Lugo con el
objeto de vestirlo y pertrecharlo para salir a campaña. A pesar de la carencia de vestuario y
equipo, el 1º DE ASTURIAS constituía un cuerpo con buenas notas en instrucción
y disciplina, integrado por los aguerridos soldados del valeroso cuerpo que lo
constituyó: el valeroso Regimiento de Covadonga, que han hecho toda la campaña
con valor, sufrimiento y constancia a pesar de las grandes privaciones y
dificultades por las que ha atravesado.
Cuando en junio de 1808 se formó el Regimiento de
Covadonga no recibió bandera alguna por lo que el coronel Méndez Vigo, estando
próximo a salir de Gijón el cuerpo de su mando, y al encontrarse éste desde su
constitución sin bandera; el 8 de noviembre de 1808 solicita al capitán general
de Asturias la enseña sobrante del Regimiento Provincial que se hallaba
depositada en el cuerpo de guardia de este Principal.
Parece ser que esta bandera se
trataba de una de las dos sobrantes que el Regimiento Provincial de Oviedo
tenía guardadas en la caja regimental del cuerpo. Una se cedió al Regimiento de
Candás y Luanco y la otra es posible que haya sido entregada al Regimiento de
Covadonga cuando ésta la solicitó su coronel.
En 1760 las banderas de los cuerpos se redujeron a una
Coronela (1.º batallón) y otra sencilla (2.º Batallón) para, en 1802, quedar
tan sólo
Para más detalles sobre esta enseña,
descripción de la misma, etc., ver los historiales de los Regimientos
Provincial de Oviedo y Candás y Luanco.
![]()

Bandera sencilla de batallón
Uniformes
Como quiera que los componentes de
“… se les mande poner á cada uno de
los Asturianos una cruz blanca mayor de la
que ahora llebaban, para que esta insignia les pudiese particularizar, no solo entre los demás cuerpos de este
exército, sino aún al frente del enemigo... Juzga su Excelencia muy necesario que a esta División se la de el
uniforme que esté decretado por
Ante la acuciante necesidad de
vestir a la masa informe de paisanos, sin uniforme alguno, que constituían
De la entrega de los paños
anteriores y demás agregados para la confección del vestuario del recién creado
Regimiento de Covadonga, nada más se supo.
El 22 de octubre de 1808, debido al
estado de desnudez en que se encontraba, la Junta de Asturias ordena se le
entregue el vestuario, cananas, cinturones y mochilas que precise para salir a campaña.
Meses más tarde, a juzgar por el
estado general de todos los cuerpos asturianos, remitido a la Inspección del
Ejército por el Capitán General de la provincia y datado en Oviedo el 14 de
diciembre de 1808, el Regimiento de Covadonga es uno de los seis cuerpos que,
por aquellas fechas, se hallaba al completo de vestuario, por lo que se infiere
que tras su regreso a Asturias le fueron suministradas diversas prendas de
vestuario confeccionadas por artesanos del Principado, cuyo uniforme
básicamente se componía de casaca o chaqueta corta de paño pardo[9],
con cuello, vueltas y otros apliques, posiblemente de color verde por tratarse
de un cuerpo constituido como Infantería Ligera; un pantalón de la misma
tonalidad y otros de lienzo crudo; una chaqueta corta de marcha o fatiga de
lino o lienzo crudo, con cuello y vueltas también de lienzo crudo o, en algunos
casos, de color verde. Como prendas de cabeza, parece ser que usaban el gorro
de manga o de cuartel, o bien el sombrero redondo, de los fabricados en el Real
Hospicio de Oviedo o de los procedentes de la ayuda británica llegada a Oviedo
meses antes. La mayoría de los pertrechos que conformaban el equipo del soldado
eran también de origen británico, recibidos en Oviedo en julio de 1808, justo a
tiempo para equipar a los regimientos que por esas fechas se estaban organizando
en Oviedo.
Para hacernos una idea aproximada
del uniforme antes esbozado, se ofrecen las imágenes de dos figuras de plomo de
soldados de milicias provinciales españolas realizadas por miniaturistas
británicos, cuya indumentaria, precisamente, presenta idéntica factura a los
uniformes que vistieron los soldados asturianos en 1808. La confección de un uniforme
similar al anterior, es solicitada el 7 de julio de 1808 por D. Álvaro Flórez
Estrada, procurador general del Principado a la sazón, a Gran Bretaña a través
del cónsul británico en Gijón. En la petición se especifica:
«12.000
uniformes deberán ser confeccionados en paño
de color azul, con vueltas y
vivos rojos, y los otros 12.000 en paño
de color pardo, con vueltas y vivos verdes. Cada vestuario constará de chaqueta
corta o casaca, chaleco y calzones;
polainas negras o del propio color del uniforme».
UNIFORME INFANTERÍA LIGERA

Casaca y pantalón
pardo; cuello y vueltas verdes
El 17 de julio de 1809 el Regimiento
de Covadonga, al igual que el resto de los cuerpos que formaron la recién
organizada división asturiana, que ahora manda el Mariscal de Campo D.
Francisco Ballesteros, recibe en el campamento de Contrueces (Gijón) nuevo
armamento y vestuario de procedencia británica, enviado a los asturianos a
través de la Junta de Sevilla. El vestuario lo componían casaca blanca, cuello,
vuelta y vivos encarnados, forro blanco
y botón dorado; calzón corto de lo mismo y gorro blanco con vuelta encarnada.
En el botón, parece ser, figuraba la inscripción “COVA / DONGA” o “COVADON / GA”. En cualquiera de los dos
supuestos, el nombre debería aparecer dispuesto en dos líneas.
Tras su salida de Extremadura y posterior
llegada a Galicia, se cree que el vestuario del Regimiento de Covadonga, a juzgar
por el informe de revista pasada al Regimiento de Villaviciosa en Mohías, fuese
el mismo que recibió en Gijón en julio de 1809.
Recompensas
Mención aparte
merece el capítulo dedicado a los premios y recompensas recibidas por los
componentes del Regimiento de Covadonga por
su participación en las batallas y acciones de guerra que les cupo el honor de
intervenir. Por orden cronológico de fecha de creación, se incluyen las
siguientes:
Escudo de Distinción al Valor en Asturias
Para enaltecer el valor de los
cuerpos asturianos destacados en la línea de Colombres,
Como consecuencia de lo anterior,
Dicho escudo, para llevar bordado en
la manga izquierda de la casaca o prenda equivalente, consiste en una pieza
circular de paño o lino blanco, de
Aunque el Regimiento de Covadonga
fue uno de los pocos cuerpos que no intervino en ninguna de las acciones que
motivaron la creación de esta recompensa. No obstante, parece que los componentes
del regimiento se hicieron acreedores a la misma por su decidida participación
en la batalla de Medina de Rioseco; participación en algunos ataques llevados a
cabo contra el dispositivo defensivo de Colombres durante los meses de
noviembre y diciembre de 1808, así como en las acciones desarrolladas en la línea
de Pajares en los primeros meses del año 1809.
Cruz del Ejército de la Izquierda
Es como
Por cédula de 10 de junio de 1815
expedida por el teniente general Ballesteros y dirigida al capitán general D.
Joaquín Blake, se aclara que la cruz instituida por R. O. de 14 de mayo del mismo
año, se concede, además, por “su valor y
disciplina en las sangrientas acciones que en la última guerra tuvieron en
Rioseco, Sornosa [Zornoza], Guenes [Güeñes]”.
Cruz de Distinción del Ejército Asturiano
Creada por Real Orden de 4 de junio
de 1815 para premiar “el entusiasmo, valor y bizarría con que se
condujo el egército asturiano en el tiempo en que circundada de enemigos
aquella Provincia, y sin auxilios del Supremo Gobierno, fue acometida por los
que estaban en Galicia, Castilla y Montañas de Santander, mandados por el
Mariscal Ney y por los Generales Kellerman y Bonet; habiéndose sostenido á
pesar de su corto número cerca de un año con escarmiento de los mismos
enemigos,,… á quienes en varios y repetidos encuentros batió y rechazó con
mucha gloria de las Reales armas y honor de sus naturales”.
La
cruz se compone de cuatro aspas esmaltadas en blanco y en cada una de ellas un
triángulo isósceles color amaranto, las cuales caen sobre un escudo circular,
en cuyo centro lleva una cruz de plata en campo azul, con el lema en el exergo “Asturias nunca vencida”, y al dorso “Exército Asturiano
Medalla y Escudo de Distinción de Medina del Campo
Creada por R.O. de 2 de julio de
1815 para premiar a las tropas que tomaron parte en esta gloriosa acción rechazando,
batiendo y persiguiendo al Ejército enemigo. Tiene forma elíptica, esmaltada de
blanco, en cuyo centro lleva una corona triunfal de color verde; alrededor y
con letras de amaranto, se inscribe “Al
valor Medina del Campo noviembre 23 de
Inicialmente, existió en formato de escudo de distinción y
que luego, refrendado por Fernando VII, se convirtió en medalla. El escudo, en
esencia, coincide con el modelo que presenta la medalla, con única la salvedad
que el diseño que ha llegado a nuestras manos dice: “Al valor Medina del Campo –
[1] Entre estos se encontraba el oficial asturiano D. Evaristo San Miguel, hermano del ayudante mayor del Regimiento de Covadonga, D. Santos San Miguel.
[2] Tras la muerte del general Acevedo, acaecida a raíz de la batalla de Espinosa de los Monteros, fue nombrado comandante general del Ejército asturiano, cuyo cargo desempeñó desde el 1.º de diciembre de 1808 hasta junio de 1809 en que dicho ejército pasó a constituir la 3.ª división del Ejército de la Izquierda.
[3] El marqués de La Romana le acababa de conferir el mando de toda la línea.
[4] Este Reglamento fija el pie y la fuerza de los regimientos de nueva creación, tanto de Línea como Ligeros y de Milicias Provinciales, debiendo constar cada unote 2 batallones de a 8 compañías; una de granaderos, otra de cazadores y las seis restantes de fusileros. Respecto a la anterior organización, se reduce la plantilla de tambores y pífanos en los batallones y compañías, elevándose a 120 el número de soldados por compañía. Los cuerpos asturianos arreglados conforme a dicho Reglamento nunca llegaron a superar, ya que las disponibilidades de fuerza no lo permitían, el número de plazas fijadas para cada regimiento.
[5] El Teniente General D. Diego de Cañas y Portocarrero Trelles, duque del Parque, de ascendencia asturiana, poseía palacio en Oviedo (El Fontán) y casona en el concejo de Castropol.
[6] Diario de La Coruña, nº 230, de 18 de agosto de 1810.
[7] AHA, libro 129, pág. 27 vtª.
[8] “Colección Gómez Imaz “, documento nº 12
[9] El paño pardo o buriel era el color oscuro de la lana en su estado natural.
[10] Este
mismo Escudo de Distinción puede bordarse sobre paño del color de la divisa del
uniforme (grana, azul u otro color), puesto que este tipo de premios militares,
al no estar sujetos a normas predeterminadas en cuanto a colores se refiere,
admiten todas las variantes posibles. En el supuesto de que el conjunto se
borde o vaya bordado sobre paño grana, las letras y cordoncillo exterior deben
ser de hilo de oro o plata (oficiales) y de estambre amarillo o blanco (tropa).
En el caso que nos ocupa, se ha elegido como ejemplo ilustrativo una pieza de
seda o lino blanco (color de los cabos y botones del uniforme del Cuerpo) que
puede contemplarse en el primoroso retrato de un Teniente Coronel de las Reales
Guardias Españolas, cuya condecoración luce en la manga izquierda de