EL
UNIFORME DEL REGIMIENTO DE LUARCA SEGÚN EL MOSAICO DE LA ATALAYA (LUARCA)
Vaya de antemano una aclaración. No se está
criticando aquí la calidad de la obra artística, sino el contenido, realismo y
rigurosidad histórica de los hechos expuestos en el mosaico. Siempre vistos
desde el punto de vista del rigor e investigación histórica sin ningún otro
ánimo o intención.
Queremos
creer que el mosaico ahí expuesto es una alegoría e idealización por parte del
artista, y que este a falta de sitio o fuente donde documentarse lo hizo
inspirándose en dibujos y fuentes muy posteriores a la época que trata de
representar y sin ningún tipo de asesoramiento fidedigno.
Este es
un homenaje a los valerosos soldados del Regimiento de Luarca.
En el lugar
conocido como alto de La Atalaya, situado en el barrio de El Cambaral de la
villa marinera de Luarca, a finales de la década de los años 50 del pasado
siglo XX se erigió un monumento para perpetuar la memoria de la antigua Mesa de
Mareantes. En el entorno, además, se colocaron unos paneles realizados con
mosaicos representativos de la tradición marinera y los hechos históricos protagonizados
por los hombres de la villa luarquesa. Pues bien, dentro de este conjunto de
mosaicos, llama poderosamente la atención la existencia de uno de ellos que pretende
escenificar un combate sostenido por los valerosos soldados del Regimiento de
Luarca contra fuerzas francesas enemigas. El compuesto, en cuestión, presenta
una serie de errores que, por su anacronismo, extravagancia, o falta de rigor
histórico, no nos resistimos a mostrar aquí y ahora.
En primer lugar,
en cuanto a la tonalidad parda o buriel[1] del vestuario que lucen
los integrantes del regimiento, se significa que no hay nada que objetar al
respecto, ya que, en esencia, coincide con la descripción que se tiene del
uniforme que lucieron los soldados de Luarca. No obstante, si conviene aclarar,
por lo absurdo de los detalles, algunos pormenores observados en la
indumentaria. A saber:
1º) El collarín y vueltas de la casaca, que debería ser de color
encarnado (grana), esta tonalidad aparece indecisa.
2º) No se aprecia la forma de la solapa, que también debería ser
grana, y que, al intentar representarla blanca, ésta se confunde o amalgama con
el chaleco, sin poder precisar qué pieza es una u otra.
3º) Las bandoleras que sustentan la cartuchera y el tahalí de la
bayoneta se tiene la sensación de que éstas, en su parte inferior, salen por
debajo del faldón de la casaca.
4º) Las charreteras que llevan al hombro los soldados (todos sin
excepción), a las que, incluso, se les ha añadido o “colocado” unas pequeñas
aspas de Borgoña que no vienen a cuento, no son propias de la tropa, puesto que
ésta es la divisa que, en oro o plata, marca el empleo de los oficiales. Dos
charreteras, colocadas una en cada hombro, es la divisa de capitán; una sola al
hombro derecho corresponde al empleo de teniente y, por último, otra, también
sola, colocada en el izquierdo, el de subteniente. Los sargentos, por el
contrario, las usan de estambre grana; dos los sargentos 1.ºs y una los 2.ºs.
5º) El gorro, de color gris, que llevan los soldados debería ser
de manga y de la misma tonalidad que el resto del uniforme. Este gorro, según
se aprecia en el mosaico, parece que se trata del modelo conocido como “isabelino”
que, habiendo sido suprimida la manga y variando pequeños detalles, ha estado en
uso en el Ejército español, como gorro de cuartel y campaña, desde el reinado
de Isabel II hasta finales de los años 50 del pasado siglo XX.
6º) Las polainas, ni que decir tiene que en esta época, salvo
excepciones, ya no se empleaban. Según R. O. de 13 de noviembre de 1808, la Junta
Suprema Central había dispuesto que las
tropas que levantaron las distintas provincias españolas, utilizasen, entre
otras prendas, botines de paño negro (polaina corta o media polaina).
Por último,
mención aparte merece la bandera de combate que, asimismo, se representa en el
escenario bélico. Esta bandera (¡que gran error!), salvando la inexactitud que
presenta el ancho de las franjas (las tres del mismo ancho), corresponde al tipo
de enseña que, con carácter general para todos los cuerpos e institutos del
Ejército, quedó establecido por R. D. de 13 de octubre de

En cuanto a la
leyenda que figura al pie del conjunto de mosaicos que conforman la escena, hay
que destacar, en honor de la verdad, que el Regimiento de Luarca jamás ha sido
enviado a Galicia y menos aún participado en su liberación, toda vez que por
aquellas fechas (1809) se encontraba totalmente destruido. Tampoco existe
constancia documental que haya intervenido en la reconquista de Luarca en 1810
(¿de qué reconquista de trata?). En ese año, una vez completado con nuevos
alistamientos, el regimiento se situaba entre Grado y Salas cubriendo la línea
del Nalón-Narcea a las órdenes del brigadier Bárcena. En el año 1811 se refunde
el recién constituido regimiento “2º de Asturias”, por cuyo motivo, el
Regimiento de Luarca, como tal unidad orgánica, no intervino en las campañas
que culminaron con la entrada de las tropas españolas en Toulouse en abril de
1814. Eso sí, entre aquellas tropas se encontraba el 2º de Asturias, por lo que
es más que probable que muchos antiguos soldados de Luarca, que ahora integraban
el nuevo cuerpo, hayan estado presentes en la gloriosa jornada que puso fin a
la Guerra de la Independencia. Lo que no cabe la menor duda, es que los
valerosos soldados del Regimiento de Luarca, derrocharon valor y regaron con su
sangre generosa aquellos escenarios bélicos que les cupo el honor de
intervenir, tales como la acción de Peñaflor en mayo de 1809, en donde resultó
aniquilado, así como en todas las demás que se desarrollaron en la línea
Nalón-Narcea.
Para más
detalles sobre el Regimiento de Luarca, ver el historial del cuerpo inserto en
esta misma web.
Como colofón a
todo lo anterior, para darnos una idea de cómo era el uniforme primigenio del
Regimiento de Luarca, se incluye una magnífica figura que representa a un
fusilero del expresado cuerpo, cuyo uniforme se corresponde, más o menos, con
el que lucieron sus soldados entre 1808 y principios de 1809.

Fusilero del Regimiento de
Luarca en 1808