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ACCIÓN DEL PUENTE DE CORNELLANA

17 DE AGOSTO DE 1809

 

En el paso del puente de Cornellana el 17 de agosto de 1809 el Capitán del Regimiento de Covadonga D. Juan del Busto y el Cadete del mismo cuerpo, D. Juan Rivera, realizaron la falseada hazaña de Bonaparte en el puente de Lodi, describía su tierno amigo Villamil en la siguiente estrofa:

 

 

“¡Ves, Laurencio, aquel joven que el horrendo

Torvellino, que esconde el débil puente,

Del Narcea en la antigua Cornellana,

Rompe osado, el acero refulgente,

En la agraciada diestra, conduciendo

A desigual combate de Asturiana

Gente un corto esquadron, pero robusto?

Pues el heroico Busto,

El gallardo mancebo

Es, en quien Marte y Febo

Vincularon sus dones á porfía

De valor, de beldad, de bizarría,

¡No adviertes en pos de él como apresura

La delicada planta

Una tierna criatura

De Belona y de Marte,

Hércules niño que destroza ó parte

Las sierpes que á robarte el alimento

Osaron avanzar, cuyo ardimiento

Al de un Sacre furioso se adelanta

Quando se arroja al aguilucho pollo?

Es un tierno pimpollo,

Que del ilustre tronco de Rivera

Brotó, y de quien espera,

Añadiendo blasones á su escudo,

Frutos opimos nuestra edad….. Escucha

¡Ay triste¡ el silvo agudo

De tanto globo ardiente,

Que en esta desigual y cruda lucha

Al pecho amable, al corazón valiente

De los dos se dirige. ¡Ah parca impia¡

¡Ah de la dulce Patria hijos amados¡

Si por alguna via

Rompeis los duros vados,

Venceis la acerva suerte,

Que prematura lastimosa muerte

Os prepara, sereis del Astur suelo

Gloria y honor: sereis la maravilla

Y el asombro….. Mas ya la contrapuesta orilla

Pisan ¡O justo Cielo¡

Los dos amigos: ya la ardiente mano

Esgrime el limpio acero

Contra el cobarde Galo que no osa

Sus golpes espera: ya á tal hazaña

Suspendida la parca sanguinosa,

De su fiera guadaña

Los filos homicidas

Teñir reusa en tan preciosas vidas;

Y ya, por fin, de las francesa gente,

Que vergonzosamente

Huyendo va, consiguen la victoria

Que los debe cubrir de inmortal gloria.”

 

                Cuando a finales de 1811 se forma el “Batallón Expedicionario de Asturias” (3º de Asturias), destinado a Ultramar (Méjico), la plaza de abanderado recae, precisamente, en el Cadete D. Juan de Rivera.